martes, 25 de septiembre de 2007

El día en que Portugal ganó a los All Blacks

El pasado día 16 de Septiembre Portugal, equipo con el que tradicionalmente España se juega las castañas, jugó su partido más esperado del mundial, ni más ni menos que contra Nueva Zelanda y sus archiconocidos All Blacks. Os Lobos contra los All Blacks ni más ni menos, todo un acontecimiento para un país en el que el rugby, como en España, no es un deporte de masas.


Como era de esperar, los All Blacks ganaron con facilidad a los portugueses, pasando de la centena de puntos (108). Pero Portugal anotó un ensayo contra los neozelandeses (anotaron 13 puntos en total), que es algo que no todo el mundo puede decir. Nada más que con eso, nada más que con jugar en un mundial contra uno de los equipos con más leyenda, nada más que por haber visto la haka en directo, los jugadores portugueses podrían considerarse unos tipos afortunados.

Pero eso no fue todo. No sabemos bien cómo ocurrió, pero pasó algo más. Tras los partidos, es habitual que los jugadores que no han participado o que han jugado pocos minutos hagan un entrenamiento adicional para estirar músculos y evitar contracturas. Hasta ahí todo normal. Esta vez hubo un añadido. Al parecer la idea partió de los preparadores físicos de ambos equipos encargados de dirigir la sesión post-partido, pero algunos preferimos imaginarnos a un maorí enorme llamando tímidamente a la puerta del vestuario portugués y preguntando “estooo … ¿váis a entrenar ahora? Porque nosotros sí, unos cuantos y habíamos pensado que … si os apetece claro … vamos, que os echamos la revancha … ¡al fútbol!”

Tras ochenta minutos de rugby, tras una danza guerrera que habla de morir para volver a vivir, tras choques brutales entre delanteras de cientos de kilos, los dos equipos se echaron una pachanguita al fútbol. Portugal sabe de esto y ganó 2-1 a los neozelandeses, paliando en parte el sabor a derrota del partido oficial. Los All Blacks, el equipo más temido, la marca más comercial del rugby, el equipo más famosos con las estrellas más rutilantes, no tienen ningún problema en jugarse un partidito contra unos rivales para estirar músculos antes de echarse, seguramente, unas cervezas con ellos. Espíritu de rugby en estado puro. A ver si aprenden unos cuantos.

2 comentarios:

juanmerchan dijo...

Siempre me interesó el rugby aunque nunca lo practiqué. Me interesaba sobre todo ese toque sanote que tenia. Y no llegué a practicarlo porque yo siempre hacia deporte con chanclas. Como puedes imaginar, esto me invalidó para su practica. Sin embargo, en mi adolescencia si que destaqué en el futbol. Menudos rodeos me pegaba para celebrar mis escaso goles jugando con los chavale de mi barrio.

Carlos Fuentes dijo...

coño! mijuan!