El reportaje se puede ver aquí.
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No nos gusta hablar de Enrique Cerezo, no nos gusta, no. No. Y eso que ya hemos hablado de él desde estas páginas, eso no vamos a negarlo, como no vamos a negar tampoco que no sabemos por qué hoy nos ha dado por hablar en primera persona del plural. Quizás sea algo natural emplear el plural mayestático cuando uno habla de alguien que se cree autorizado para decir en público lo primero que se le pase por la cabeza no ya sin pensárselo dos veces ni pedir perdón luego, sino además sacando pecho. Quizás por eso, o precisamente por eso, queda aquí aparcado el plural mayestático y volvemos a la discreta tercera persona, mucho más gris, más con gafas, más nuestra.
Al atlético medio, o al menos al que uno frecuenta, no le gusta tampoco hablar de Cerezo. No le gusta, no. No.
- ¿A Vd le gusta hablar de Cerezo?
- A mi no
- A mi tampoco
- ¿Ven Vds?
Cuando el seguidor colchonero que uno frecuenta habla de Cerezo normalmente es para poner el grito en el cielo por el enésimo bochorno, el enésimo atentado al sentido común o la enésima tropelía gramatical. Cuando se habla de Cerezo en determinados círculos, eso sí, es inevitable empezar enfadadísimo y acabar haciendo chascarrillos sobre su asombrosa capacidad para descabalar concordancias entre sujetos y predicados, su habilidad a la hora de meterse en charcos de arenas movedizas y su don para salir de ellos cubierto de fango y llevando sobre sus hombros a su socio en la directiva, éste, eso sí, sin una única mancha en su flamante traje blanco-chamartín. ¿Has visto a Cerezo? No... ¿Y qué ha dicho esta vez? Ay Cerezo, dice el aficionado colchonero, hay que ver Cerezo, hijo, si es que jajajaja, mira que es Cerezo, las cosas que dice, vaya tela.
Cerezo, que no es un prodigio comunicativo, sí consigue sin embargo dejar claro lo que piensa a pesar precisamente de intentar evitar desvelar sus intenciones. Cerezo habría sido un espía malísimo al que le habrían sonsacado toda la información vital en tres minutos sin tortura ni nada, sólo pidiéndole que resolviera un acertijo: a ver, Cerezo, oiga, responda de forma concisa: oro parece, plata no es ... Mire, Sr. enemigo, yo creo que son la gallina o es las gallinas, esto último no lo tengo claro aunque podría tener más claridad de ser aclarado el tema, y por cierto la división acorazada NO avanza hacia el norte, oiga.
La chufla, eso sí, suele tornarse ira en cuando uno tiene un rato para reflexionar sobre lo que dice en realidad Cerezo, cuando uno busca el mensaje real rascando con la uña la mugre sintáctica que lo oculta. Para nuestra desgracia Cerezo no es espía ni nada, no es el Agente Secreto Cerezo, nombre en clave Triple Cero en honor de sus logros y misiones cumplidas. No. Es el presidente del nuestro club, de nuestro equipo, del Atleti de Madrid, vaya tela, vaya suerte hemos tenido, dice el aficionado medio moviendo la cabeza de un lado al otro con gesto de desesperación.
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En el mencionado reportaje de Canal + Cerezo, hombre famoso por haber sostenido un trapejo frente a una foto dedicada de Pimpinela, intentó una vez más no decir nada y dijo un montón de cosas, qué cosas tiene este hombre. Reconoció, por ejemplo, tener amnesia. Achacó todos los males del Atleti a la gestión de los últimos diez años, período en el que él mismo estaba al mando. No dijo "no he tenido paciencia" o "no hemos tenido paciencia y la culpa es nuestra", no. Dijo que el problema - entendemos que el problema de otros - había sido la falta de paciencia.
- No se ha tenido paciencia- Bueno, querrá decir que no ha tenido paciencia Vd, ¿no?
- Yo no he dicho eso, y si lo he dicho ha sido al decir algo dicho en otro contexto- Pero si lo acaba de decir Vd ...
- Mire, yo con Vd no hablo que es un pesao.
El amnésico Cerezo, incapaz de recordar quien toma las decisiones durante su propio mandato, deja claro que no se les puede echar en cara no haberse esforzado durante sus años al frente, que poco hay que reprocharles. Que ellos poco menos que han hecho todo bien al menos en lo que les compete (y no es la primera vez que lo dice, el tío). Sugiere que la culpa será de otro, quizás de los jugadores que no responden, quizás de la afición que protesta y les pone nerviosos, de los que no tuvieron paciencia, quizás. Dice también que es feo que les insulten en el campo que él preside, que no es agradable escuchar críticas en el estadio.
- A ver si protestan por cómo llegó a Presidente, o por cómo lo ha hecho de mal, o quizás por no haber tenido paciencia, a lo mejor- Vd me suena de algo pero no caigo, mire.- Mire, sí, soy el de antes. Que digo que a ver si les critican por lo mal que va el equipo, porque no levantamos cabeza, por lo mal que va todo.- Me suena Vd, sí... ¿es Vd actor? ¿no será Vd familia de Saza?- Qué más quisiera yo.
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Con estos antecedentes, merece la pena reflexionar brevemente sobre dos de las frases recogidas en el reportaje.
1. De prioridades y motivos
"Ellos se juegan su entrada. Nosotros nos jugamos algo más que la entrada. Primeramente nuestro prestigio y segundo el prestigio del equipo o (...enmienda...) primero el prestigio del equipo y luego el nuestro. Y tercero, nuestro dinero (pausa enfática con tintes dramáticos y aire de aquí llega la madre del cordero) que es mucho y está ahí".
Esta frase, un filón cualquier psicoanalista, deja claras muchas cosas. Deja claro lo poco que sabe Cerezo sobre qué se juega el aficionado atlético en cada partido. Deja clara su idea sobre lo que para un seguidor del Atleti significa ir a ver a su equipo, esto es, el miserable precio de una mísera entrada, ni más ni menos. Cerezo no entiende de lunes en la oficina, de preguntas difíciles de responder a los niños, de cenas no cenadas por tener un nudo en el estómago y ganas de mandar todo al garete. Cerezo entiende de precios de entradas, y piensa que se lleva más disgusto el que vio el partido con su anciano padre en Tribuna que el que se pagó la entrada de fondo con los ahorros por la simple regla de tres de que uno pago más que otro. La conclusión que saca Cerezo es simple y su sistema de medición, aplastantemente sencillo: este hombre se ha disgustado treinta euros, que no es tanto. Aquél que montó el reportaje tuvo la sutileza de poner a Cerezo diciendo estas cosas tras un aficionado de pro que hablaba del disgusto de su anciano familiar en el lecho de muerte por no volver a ver al Atleti en Primera. Posiblemente Cerezo, prodigio aritmético, haya ideado una fórmula que permita calcular con precisión la magnitud del disgusto de este último.
Cerezo también deja claro en qué orden le indica su subconsciente que debe referirse al prestigio propio y al del equipo: primero yo, luego ellos, todo para mi pero sin el club - uy no, calla, que queda feo. Deja claro que desconoce el significado preciso de la palabra "prestigio" y deja claro que no es consciente del estado del prestigio del equipo desde que él, el amnésico hombre sin paciencia, rige sus destinos para desgracia de sus seguidores. Deja claro que reduce cualquier planteamiento al mezquino discurso del precio de una entrada comparado con la incógnita de su cacareada inversión. Deja claro que piensa que el aficionado medio es bobo, incapaz de reflexionar sobre a qué dinero propio se refiere Cerezo cuando ha quedado probado por activa y por pasiva que llegó al Club gracias a una operación fraudulenta en la que precisamente faltó el desembolso de dinero; que el Club pierde dinero a paladas desde que lo gestiona el palco actual, mientras que los importes de los bonus que cobran los directivos llenan de vergüenza a todo aquel que tenga sentido común y/o hipoteca; que, a pesar de clamar año tras año que el Atleti es deficitario, no hay forma de hacerles abandonar el Club hasta que no cristalicen ciertas operaciones inmobiliarias. Y todo eso en una frase, todo un prodigio.
2. Del futuro y de lo que de él debemos esperar
"- ¿Qué es ser del Atleti?- Es estar preparado para todo"
Esta enigmática frase promete horas de estudio en las mejores universidades y centros de parapsicología ... ¿A qué se refiere Cerezo? ¿Qué ha querido decir este hombre que nunca consigue ocultar sus verdaderas intenciones? ¿Es lo que parece? ¿Podría Cerezo abundar sobre esta idea? ¿Hay forma de que informe al socio de lo que ha querido decir de manera directa y seria, no a través de entrevistas con preguntas pactadas? ¿Podría el socio preguntar a Cerezo qué planea? Ah, no, que la directiva esa que pide apoyo al público y no protestar para no irritar a los jugadores no responden a preguntas de socios. ¿Podría preguntarse en la Asamblea de la Sociedad Anónima Deportiva? Bueno, eso sólo si consigue Vd entrar, que hacen falta dos volquetes de acciones para tener acceso a la salita, tieso, que está Vd tieso... ¿Podrá contestar en su lugar Miguel Ángel Gil Marín? No se sabe nada de él desde que recibió su bonus, cuentan que se encuentra haciendo torrecitas de monedas en una remota cueva en Tora Bora.
Viniendo de cualquier otro, "estar preparado para todo" podría tomarse como una sesuda reflexión sobre el porvenir. O una metáfora deportiva utilizada por aquél que se levantó una y otra vez tras caerse, ejemplo de sufridos deportistas. O simplemente una forma de salir del paso de aquél a quien preguntó el periodista en mal momento. Pero viniendo de quien viene, con el historial que tiene, con los logros que atesora, puede significar cualquier cosa.
Dios y Jose Eulogio Gárate nos pillen confesados.