viernes, 19 de agosto de 2011

Beata crónica del Atleti - Vitoria de Guimaraes

El Atleti ganó un partido contra un rival caritativo, si bien lo hizo con poca fe y dejando pocos motivos para la esperanza. Y todo ello, con aparición mariana incluida.


Llegó la afición al campo asfixiadita de calor y tras pensarse muy mucho el itinerario por aquello de que está el centro cortado por causa de la JMJ y la visita papal. La JMJ o Pío-FIB ha llenado Madrid de gente de todas partes del mundo, dejando la ciudad con ambiente de Fainal-for a lo bestia, algo así como Fainal-tuenti. Estos días va el madrileño incauto a hacer un mandao al centro y se cruza con un grupo de gente vestida de verde con una bandera desconocida, hablando en una lengua nunca antes escuchada. Esquivada la comitiva verde, dobla la esquina una nutrida representación de forofos de un equipo de naranja con sombrero de ala ancha que cuentan entre sus filas con un cura de riguroso negro que no tuerce el gesto bajo el sol abrasador de Agosto. Convenientemente regateados cura y mandarinas, es ahora la sección juvenil femenina de seguidores de un club de azul los que inundan la acera, cantando son sus vocecitas tonadas pías sobre melodías de anuncio de telefonía ... Acercarse al centro de Madrid es lo más parecido a entrar en una convención internacional de boy scouts, una jamboree de esas que se veían en las previas de las películas de Disney cuando el que suscribe era pequeño, es decir, allá por la Segunda Guerra Púnica.

Llegó pues el aficionado al campo en medio de un ambiente de lo más piadoso y clerical y el ambiente pareció contagiarse a todo lo que ocurría cerca y dentro del estadio. A pesar de lo tardío del horario, se veían por el estadio muchos niños comiendo bocadillos del tamaño de una hucha del Domund junto a padres abnegados y penitentes, portadores de pesadas mochilas llenas de toallitas limpiadoras, yogures de fruta y muñecos de Indy. Entre los aficionados con camisetas rojiblancas se veían también voluntarios de la JMJ con camisetas verdes, atuendo similar a la equipación de la tripulación del Desafío Español de Copa América, que ya se sabe que lo devoto casa bien con la competición de vela ligera en según qué ambientes. Recios aficionados de los que buscan pelea en los bares compartían acera y sombra con chicas monjiles convertidas a la fe rojiblanca por obra y gracia de San Román, diácono de Cesaréa, santo apodado "el Pechuga de Antioquía" por sus coetáneos. Estas y otras estampas piadosas se sucedían en los alrededores del estadio con beata naturalidad y calma.

Salió el Atleti y la afición prorrumpió en himnos sacros de esos que abundan en las tardes de fútbol de la ribera del Manzanares, esos que hacen rimar con gracia mariana las palabras Corazón, Calderón, Afición y Emoción. Hasta ahora la rima colchonera ha sido siempre fácil gracias al nombre del estadio, por lo que el traslado futuro planteará un problema lírico de difícil solución; "peineta" rima con agujeta, analfabeta, camiseta, bicicleta, cateta o croqueta, todas ellas palabras de fácil inserción en rimas futbolísticas pero algo menos solemnes, eso sí, oiga. A ver cómo solucionamos la papeleta (nótese la entrega, desinteresada, de una nueva palabra para la rima).

Salió el Atleti, decíamos, y por la actitud de los primeros momentos y del primer tiempo en general, intuyó la afición que también lo hizo impregnado del espíritu caritativo del ambiente: de hecho, tiró a puerta más bien poco y mal durante gran parte del partido, imaginamos que para no molestar al invitado. La razón para tanta misericordia, según fuentes bien informadas, estuvo en la charla previa que impartió el entrenador en el vestuario. Al parecer, llevado por el afán de no desentonar con el ambiente, Manzano (que ayer prefirió hacerse llamar Mosén Gregorio o, más coloquialmente, Padre Goyo) en vez de charla táctica o arenga guerrera, dio a los jugadores una homilía centrada en la virtud de la paciencia y el valor de la confianza en la llegada de un milagro en forma de profeta, preferiblemente en el segundo tiempo. Pudo hablar de la recia marcialidad de los legionarios en el traslado del Cristo de Mena, o en la fiera determinación de los Caballeros de la Orden de Santiago en la batalla de las Navas de Tolosa, pero al parecer el Padre Goyo prefirió hablar de la contribución de las Agustinas Recoletas a la historia de la mermelada. Manzano, aprovechando sacerdotal apariencia general, habría dado tal sermón ataviado con camisa gris de manga corta y alzacuellos blanco, hablando despacio, aflautando un poco la voz y sobándose mucho las manos en movimiento circular como si se hubiera dado crema hidratante. Para hacer más agradable el trance, sus palabras fueron acompañadas a la guitarra por Filipe Luis Filipe, con la melena suelta y metido en el papel de María Ostiz, quien interpretó "Yo tengo un gozo en el alma (¡grande!)" con gran entrega; de hecho esta es una de las canciones favoritas del pulcro lateral, si bien nunca tuvo la ocasión de interpretarla ante sus compañeros por culpa de las amenazas gestuales que recibía de Ujfalusi, más aficionado al death metal, cuando intentaba arrancarse.

Salió pues el Atleti decidido a hacer el bien y dar de beber al sediento y el primer tiempo fue un tostón de proporciones bíblicas. Salió Joel, que tuvo poco trabajo pero dejó sensación de despiste cuando hizo algo de falta, y salió una defensa con pinta de ser más o menos la que vaya a jugar muchos partidos con la alternativa de Godín: Filipe Luis Filipe, Domínguez, Perea y Silvio. De estos, destacar el buen partido de Perea (ante un rival malo, sí, pero lo hizo bien), algunas dudas que Domínguez no consigue despejar y la perenne timidez de Filipe Luis Filipe, que acabó adelantado cuando en el segundo tiempo entró Antonio López. ¿Y Silvio? Pues Silvio, a quien el que suscribe veía un partido completo en directo por primera vez, dejó una buena sensación. Móvil, en forma, no paró de subir y bajar en todo el partido, ofreciéndose siempre y especialmente en los últimos veinte minutos, cuando el cansancio era general. Pegó un buen tiro al larguero y ofreció alternativas, si bien se mostró excesivamente audaz en sus subidas teniendo en cuenta que el que le hacía la cobertura era Tiago. Le seguiremos con interés.

El centro del campo estaba formado por Mario, Tiago y Gabi (o Grabi), dando forma al 4-3-3 que anunció Mosén Manzano y sembrando de dudas la grada. Frío y soso Mario, con un Tiago ausente y con poco fuelle, sólo Grabi pareció querer jugar al fútbol. Se ofreció, la pidió, tapó y corrió haciendo coberturas. Falló pases claros y se embarulló a veces, y el hecho de que fuera el centrocampista más sólido sólo pone en evidencia lo flojito de la línea en general. Si el Atleti quiere jugar a algo, si quiere que la delantera reciba balones y que los rivales pasen apuros, habrá que reforzar, y mucho, la media. Y es que además la delantera, o al menos dos tercios de ella, tampoco ayudaron mucho. Ni Salvio, torpón y desconcertante como en casi todos los partidos que se le han visto de rojiblanco, ni Reyes, subidito en su ego por presentarse como la referencia de calidad de un equipo mediocre y con el 10 de los grandes a la espalda (que vaya tela), hicieron mucho. Sí hizo por contra Adrián. Adrián, jugador de físico raro, algo bajo para su puesto, algo rígido, poco estético, planteaba dudas al llegar y él mismo las está despejando. Adrián no es vistoso pero parece saber dónde ponerse. No tiene un físico excesivo pero no se le ve con problemas entre centrales grandotes. No tiene vitola de estrella pero sí parece ser jugador de equipo, buen compañero y pasador generoso. Adrián se movió bien entre la defensa, levantó dolor de cabeza entre los limitados centrales portugueses y dio el pase en los dos goles. Hasta ahora, su participación ha sido positiva y poco a poco se va haciendo con su sitio en la plantilla con trabajo, generosidad y honradez. Nos alegramos.

En jornada tan mística, no podía faltar el milagro y éste ocurrió en el descanso. Cuando la multitud se dirigía a las barras y los excusados, en el vídeo marcador hubo una aparición casi mariana: Falcao. El Club anunció el fichaje del delantero colombiano en el propio estadio buscando un golpe de efecto, pero el efecto obtenido fue un ataque de risa general. La afición se imaginaba al equipo de márketing del Club reunido horas antes en una sala muy grande, con las mangas remangadas y las corbatas aflojadas tras horas de debatir. Ya lo tengo, ya sé cómo vamos a hacerlo. No digáis nada, mantened la información en secreto, soltaremos la bomba cuando la gente descanse entre tiempo y tiempo y así el alborozo será general, la ilusión desbordará la grada y el público se girará al palco con ramas de olivo y palmas en agradecimiento, cantando aquello de qué buenos son Cerezo y Gilmarín-ín, qué buenos son que nos traen un goleador. Sorprendentemente para el equipo de marketing, la reacción de la grada fue cantar Gil, cabrón, fuera del Calderón, algo que no esperaban los Padres Comisionistas Descalzos que se sientan en el palco. El equipo de márketing entró en pánico al enterarse de la inesperada reacción: todo eran prisas en la sala de reunión, pensamientos atropellados, reproches. Te lo dije, te dije que no lo hicieras, al menos no así. Es que no hemos tenido tiempo, ya sabes que intentamos traer a Jurado para que, vestido de querubín, bajase desde un helicóptero entre himnos barrocos para darle más dramatismo al momento de la aparición, pero le dan miedo las alturas. Y qué hacemos ahora, la gente no ha reaccionado bien, ¿se os ocurre algo? A mí sí, a mí se me ocurre anunciar también el fichaje de Micael... Radamel y Micael, no me digas que no tienen nombre como de arcángel, yo creo que funcionará. No sé, no sé, Radamel y Micael ... suena a arcángeles, es cierto, pero también a enemigos de los Pitufos, no sé si va a ser peor el remedio de la enfermedad, a ver si la gente se va a cachondear más. Algo hay que hacer, hay que mandar un mensaje, la gente está mirando el vídeo-marcador esperando una señal. Ya lo tengo, tranquilicemos a la masa mandando un mensaje de calma, anunciando el nombre de nuestro nuevo líder, del Mesías, del que realmente manda en el club ahora, de Aquél Que Ha Aparecido En Nuestras Vidas. Sí, sí, muy bien, hagamos eso, pero habrá que disimular un poco: al menos, que parezca que anunciamos una marisquería.

En el segundo tiempo, tras el milagro, la cosa cambió un poco. Salió Juanfran por Mario, lo que dio mordiente al ataque y, un poco antes, se fue el inoperante Salvio y en su lugar salió Elías.


- No irá Vd a hacer el chiste de Elías el Profeta, ¿no?
- No, oiga, tranquilo

El Vitoria de Guimaraes, para colmo de males, se quedó con 10 y cuando todo el mundo esperaba que se atrincherasen atrás, se echaron un poco hacia adelante. A punto estuvo de marcar el equipo portugués con un balón que iba dentro pero se fue al poste gracias a la intervención de la Virgen del Puerto, que para eso es vecina, y se mascó la tragedia. Pero apareció Adrián y, por primera vez en la noche, un centrocampista que se sumaba al ataque desde la segunda línea. Marcó Elías en un buen remate de cabeza tras una jugada y pase excelente de Adrián, y volvió a marcar después tras una nueva buena maniobra de Adrián, regalador de goles. Los goles llevaron la alegría a la grada, que a punto estuvo de explotar cuando Elías casi mete el tercero. Aprovechando la bonanza, Reyes fue sustituido y su salida del campo recordó a la entrada de la custodia en la catedral de Toledo en día de Corpus Christi. El público, entregado y casi levitando, aclamó a Reyes tras un partido mediocre ante un rival más mediocre aún con un entusiasmo rayano en la exaltación mística. El fondo hacía reverencias a Reyes, cosas veredes, y el público se sumó a la canonización del otrora Casito Perdido de Utrera con la devoción que despiertan las conversiones milagrosas y la vuelta de los hijos pródigos. En pleno éxtasis de fe se afeó a Del Bosque no hacer internacional a Reyes y el público pidió a grandes voces para Reyes todo lo que éste podría querer en esta vida, es decir, la selección, la beatificación y el bachillerato. El Calderón vivió un momento de histeria colectiva en el que luego, uno a uno, ningún asistente recordaba haber participado. Qué cosas pasan, oiga, qué cosas.

El Atleti pareció dejar resuelta la eliminatoria ante un equipo muy muy limitado que tendrá muchos problemas para meter tres goles en la vuelta. Aún así, la sensación que dejó el equipo fue discreta: con un centro del campo muy pobre para la construcción y poco contundente en la destrucción, ya pueden venir delanteros en caravana que el problema se antoja el mismo que cuando estaban otros delanteros magníficos que se han ido o parece que se van a ir del equipo en breve. La llegada de Falcao, un jugador que en principio parece muy válido, no parece suficiente para garantizar un juego fluido ni la creación de las oportunidades suficientes para que el equipo haga goles. Hace falta un centro del campo con ideas claras y galones, y quizás Arda Turan sea el hombre necesario pero parece que hace falta alguno más.

Lo que sí va quedando más clara es la aparición de una nueva figura de poder en el club, desplazando en parte a Quilón y compañía. Mendes, el agente portugués con nombre de marisquería de la calle Ibiza esquina Fernán González, ha traído a Falcao y de paso se ha llevado a los pocos días el dinero que dejó Agüero, un jugador que parece mejor que el colombiano. Ha traído también al desconocido Micael y a un tal Pizzi y a alguno más que ya trajo en el pasado. Por lo que parece, Gil Marín seguirá dando vueltas a la M-30 durante los partidos y Cerezo seguirá haciendo chistes sobre escotes y delanteras mientras el Atleti se convierte en la granja de engorde de terneros de la ganadería Mendes, camino de otros clubes con más nombre. Sólo el tiempo dirá si es así; mientras tanto, que al menos vengan al Calderón buenos jugadores y ayuden a sacar al equipo del hoyo en el que los fariseos del palco le llevan sepultando veinticinco años casi. Hemos decidido ser optimistas este año y nos mantendremos firmes en el empeño. Así sea.

viernes, 5 de agosto de 2011

Crónica noruega de un partido feo (pero honesto, oiga)

El Atleti jugó un partido justo después de la siesta, y si a alguien le despertaron para verlo debe tener aún el cabreo de una mona.


Uno no sabe si es por el verano, por la crisis, por la prima de riesgo o por la defunción de Peter Parker, pero el caso es que está Madrid hecho unos zorros. Una pena, un asquito, un vertedero, un asco. Hasta hace unos meses Madrid estaba razonablemente limpio a pesar incluso de los madrileños y su querencia a tirar papeles en la vía pública y a pegar chicles en el suelo de granito de estas plazas pétreas y sin sombra que tanto gustan al alcalde. Probablemente Madrid estuviera limpio gracias al ejército de empleados de limpieza vestidos de verde lima-limón que patrulla(ban) las calles con carritos de acero inoxidable (preciosos, por cierto) y maquinas limpia-esquina-de-aceras que no desmerecerían en el atrezzo de los aeropuertos de El Imperio Contraataca. Madrid aparecía regadito por las mañanas (incluso tras noches de lluvia, aquí tenemos estas cosas, oiga), con las papeleras vacías y con las aceras llenas de operarios y maquinitas dando pitidos y echando chorritos de agua entre los coches y, más o menos, estaba la cosa en orden.

Desde hace unas semanas la cosa es distinta. Los arriates están llenos de hojas muertas, tetra-bricks chiquititos de zumo de frutas tropicales y envoltorios de polos de cola. Las aceras tienen manchurrones y las colillas se amontonan formando figuras caprichosas, a veces la silueta de un ciervo a la luz de la luna, otras la estructura molecular del topacio ahumado. Las papeleras rebosan, los contenedores de papel rebosan, los contenedores de vidrio rebosan y rebosan aún más los contenedores de envases y plásticos, a los que se echa casi todo lo que no es papel, cartón o vidrio (una raqueta de bádminton, un marco de metacrilato, unos patines usados ... ¿dónde hay que tirar todo eso que no es orgánico de cartón ni de vidrio? ¿es que no es ahí?). Para colmo el madrileño medio, genéticamente programado para tirar al suelo bolsas vacías de pipas y lanzar colillas por la ventanilla del coche, ve despertar sus instintos y siente la complicidad general de la urbe. Al madrileño le da vergüenza tirar un papel si la calle está impoluta, pero viendo que está la acera hecha un asco se viene arriba y da rienda suelta a su instinto gracias a tanta impunidad. Aprovecha pues el madrileño y tira las colillas de dos en dos, tira los paquetes de tabaco hechos un burruño, tira los embalajes del sandwich que compró en la gasolinera. Insatisfecho, tira tres latas de cerveza Mahou sin arrugar ni nada, tira la caja de cartón de la televisión de 50 pulgadas que compró de oferta, tira también el envoltorio de un petrolero de cien metros de eslora construido en los astilleros de Huelva y así ya se empieza a relajar, el tío.

Ahora que en Madrid estamos pocos madrileños, parece que da igual que la ciudad esté hecha un asco. Como el madrileño, guardián de las tradiciones, sigue ensuciando con esa chulería tan suya (¡ay de quien afeé a un conductor el tirar por la ventanilla un bote vacío de cinco litros de Dixán!) y las brigadas de limpieza parecen misteriosamente ausentes o centradas en limpiar sólo el centro para que estén a gusto los turistas y los que vienen a los grandes acontecimientos festivos del estío capitalino, la cosa tiene poca pinta de mejorar a corto plazo. Si uno pregunta al Ayuntamiento, probablemente conteste que está la cosa muy mal y que se han recortado gastos superfluos, como la higiene ambiental, y que la solución está en que la gente sea menos guarra (en lo que razón no les falta). Ahora bien, para aprovechar que no se llega a fin de mes y que no hay un duro para limpiar las calles de todos, el Ayuntamiento va y pide, altivo, organizar los juegos olímpicos por enésima vez. Al menos, eso sí, sabemos que los días en que estén de visita los delegados del Comité Olímpico para ver si pasamos el corte, estarán las calles de bote en bote, llenas de gente limpiando hasta las juntas de las baldosas. Las cosas nuestras, ya saben.

____


Llegó la afición al bar apartando hojas muertas y envoltorios de flash-golosina de limón y aquello era un erial, con los bares medio vacíos y apenas uno o dos paisanos mirando la tele. En época de vacaciones, en una ciudad vacía, a la hora de despertar de la siesta y tomarse esa cocacola que le devuelva a uno a la vida, no apetece mucho ver un partido del Atleti, al menos de este Atleti.

El aficionado ha empezado este año la temporada bastante antes de lo normal, y además lo ha hecho ya hartito. Lo normal es que el aficionado colchonero esté harto a final de temporada y que al año siguiente, animado por las mentiras que cuenta la prensa y los perfiles hinchados de los jugadores que se cuenta que interesan, se venga uno un poco arriba y tenga, aunque sólo sea un poquito, eso que llaman ilusión. Oiga, mire que parece que vamos a fichar a Godofredo o al menos eso dice la prensa, parece que es la perla por la que suspiran el Calcio e incluso otros elementos de la tabla periódica. Así es, oiga, creo que es un jugador excelente, ambidiestro, internacional sub-14 por la provincia de Antioquia, capital Medellín, una promesa de garantías; lo ha dicho Maldini y algún otro experto en fútbol internacional de esos calvos, quizás sean todos calvos por ver tanto partido malucho a altas horas de la madrugada, ¿no cree Vd?. Oiga, ¿Y qué sabemos del entorno? Pues del entorno sabemos que Antioquia está dividida en 9 sub-regiones que no son relevantes en términos de gobierno, y que fueron creadas para facilitar la administración del departamento. Dentro de las 9 subregiones se asientan 125 municipios, los cuales están divididos en una zona urbana y uno o más corregimientos. También sabemos que el clima de Antioquia es muy variado debido tanto a su diverso y complicado relieve como a la considerable extensión del territorio... ¿o es que preguntaba Vd por los cuñados de Godofredo? No, no, ha contestado Vd muy bien a mi pregunta, ahora sí que ando ilusionado, ahora sí, oiga, este año sí, este año reventamos.

Llegó pues la afición al bar y se puso en una mesa chiquitita, que para algo eran pocos, y el dueño encendió la tele. ¿Qué esperaba la afición a esas alturas?, se pregunta el lector. Pues la respuesta es simple: nada. La afición no espera nada. La afición lleva ya unas semanas, desde el vergonzante final de liga pasado, pasando aún más vergüenza y viendo cosas que le impulsan a pensar que nada bueno vendrá a corto plazo, así que no espera nada y sólo quiere que pasen los trámites con el menor dolor posible y lo antes posible, como quien va a un análisis de sangre.

La afición no espera nada, y es normal. La afición ha visto cómo el club, que sabía (como sabíamos todos) que se iría el joven portero titular, ha traído en su lugar y con su dinero un portero aún más bisoño para completar una terna en la puerta que debe sumar cuarenta partidos en primera división en total. La afición ha visto cómo el club, que sabía (como sabíamos todos) que se iría Agüero, aún no ha comprado un sustituto de garantías con el dinero del traspaso, y eso que quedan pocos días para que empiece la liga; lejos de tener un objetivo claro, se barajan tres o cuatro nombres, algunos claramente fuera del alcance del equipo, otros incompatibles bien entre sí o con jugadores que están en la plantilla. La afición ha visto como el único entrenador que accedía a venir al club era uno ya conocido, testado y desechado en el pasado, sin méritos de relumbrón desde que fuera invitado a irse a su casa, adiós muy buenas, oiga, que le vaya bien. La afición ha visto cómo en un equipo en el que lo que sobran son mediocentros (que ya había seis el año pasado: Raúl García, Assunçao, Tiago, Mario, Koke y Elías) la incorporación más celebrada ha sido la de un mediocentro ya conocido, testado y desechado en el pasado, Gabi. La afición espera ahora que se anuncie el fichaje de un chófer encargado de conducir el microbus en el que se desplazarán únicamente los mediocentros, apartados del resto de la plantilla por ser demasiado numerosos y constituir una casta aparte. La directiva ha optado por el microbus secesionista para que los mediocentros puedan hablar tranquilamente de cosas de mediocentros durante los trayectos, escuchando conferencias de mediocentros históricos, cantando canciones de colegios de mediocentros, con los más veteranos en la fila de asientos de atrás contando groseros chistes de mediapuntas. La plantilla del Atleti se ha llenado de mediocentros y como haya un brote de mixomatosis mediocéntrica podemos tener un disgusto, si es que antes la Unesco no interviene y nombra al Club Reserva de la Biosfera Mediocentral y hace vacunarse a todo el mundo, que sería lo adecuado.


Salió el Atleti al campo y ya al saludar al árbitro se le llenaron las botas de esas pelotitas de caucho negro tan antipáticas con la que los encargados de mantenimiento inundan los campos de césped artificial, cuya finalidad real no se conoce más allá de aparecer seis meses después del último partido en el cuarto de baño de los jugadores de barrio, para así recordarles que hay que mirar tras el lavabo y no ser perezoso a la hora de hacer limpieza. Salieron unos cuantos nuevos a los que apetece empezar a ver partidos, por aquello de que aún no se les reconocen los andares. Salió Joel y no estuvo mal, a pesar de transmitir algo de inseguridad en algunos lances, como en esos corners que ahora defiende el Atleti por el procedimiento de la montonera sanferminera, haciendo acopio de gente hasta formar un montículo de cuerpos en el área chica; ignoramos si Manzano llegará a perfeccionar la táctica hasta el punto de conseguir que el equipo se disponga en forma de castell catalán, con los mediocentros formando primer anillo que sujete la torre, por ser los más numerosos, y Koke como último casteller por ser el más jovencito. También salió Silvio, y si en su lugar sale un señor de Estepona no se entera nadie. Salió Gabi (a quien llamaremos "Grabi", que nos gusta más) y se encontró comodísimo, lo que deja muchas dudas sobre el resto de jugadores y sobre el nivel general del equipo. Salieron también otros dos, de los que hablaremos en párrafo aparte, para hacer gasto.

Salió Salvio y pareció más delgado pero igual de poco agraciado que otras veces. Salvio ha vuelto con cartel de ser un tipo cotizado en Portugal, pero tras el partido de ayer se pregunta uno si en Portugal saben de fútbol, si el hombre tuvo un mal día o si es un camelo más. Como nos consta que en Portugal saben de fútbol casi tanto como de bacalao, queda la opción de que el hombre tuviera un mal día o que Salvio sea un petardo à bras. A Salvio ya le hemos visto varios partidos y siempre nos ha dado esa sensación de no sé yo, qué poca pinta de jugador tiene, es que el hombre es contrahecho, me da a mí que éste no vale. Para saber si estamos equivocados se necesitaría una cantidad de partidos de prueba de los que este equipo, que tiene que sacar el once bueno para no pasar apuros contra un equipo noruego de pueblo, no parece disponer.

Salió también Adrián, y a éste le miramos con más detalle. Adrián tiene también poca pinta de futbolista, parece más bien un eficaz empleado de ferretería con guardapolvo azul o un vecino de esos con los que uno coincide en el ascensor y no sabe bien de qué hablar. Pero Adrián tiene cosas que parecen interesantes. Parece algo torpón en los controles, pero anda por donde debe. Parece tener poca presencia en el juego, pero en realidad tiene más de la que aparenta. Es cierto que del partido de ayer no se pueden sacar demasiadas conclusiones, pero Adrián pareció tener al menos instinto para cruzarse por donde hace daño, para aparecer por los picos del área cuando hace falta, para ayudar al equipo. Marcó un buen gol con un toque fino, de esos que en los periódicos llaman toque sutil, y dejó la sensación de que puede ser útil. Veremos.

A pesar del petardo general una cosa no se puede negar al equipo: el Atleti jugó un partido honesto contra el Stromgodset. Honesto en cuanto la afición no esperaba nada y el equipo no dio nada. Nada de nada. A ratos resultó casi imposible mantener la vista en la televisión, tal era el bodrio. Cuando el rival tenía el balón no daba miedo, cuando el Atleti tenía el balón no daba un pase. El Atleti defendía a una prudente distancia de cada jugador rival, evitando así llenarse las botas de bolitas de caucho, y gracias a eso el mediocentro rival Abu pareció Pirlo; por un momento cupo la posibilidad de que el club hiciera una oferta también por Abu para aprovechar que aún queda libre el asiento del microbus de al lado del conductor que normalmente ocupa el guía turístico, si bien la operación se vio abortada por culpa de los flecos. Tan aburrido era el partido que la afición aprovechó las reuniones en bares y se dedicó a solucionar los grandes males de la Humanidad, algo mucho más entretenido que lo que la tele daba. Gracias a eso ayer se encontraron ingeniosas soluciones para reducir la prima de riesgo, controlar la acción de los especuladores en los mercados bursátiles y garantizar la transparencia a la hora de identificar a los inversores más agresivos; todas las decisiones adoptadas contenían como condición indispensable que la autoridad multe a Gonzalo Miró por llevar ese sombrerito de paja con el que aparece en la prensa ultimamente.

Que del partido de ayer no se pueden sacar conclusiones es algo claro y meridiano. Que el equipo tiene mala pinta, también. La plantilla que se va haciendo es mucho peor que otras ya pobres de los años anteriores: no se ha sustituido a jugadores de calidad como Simao, Maxi o Agüero con jugadores que les lleguen a la altura de los zapatos, y los refuerzos más fiables provienen de equipos de segundo nivel. El entrenador no inspira confianza para cambiar la situación con la intensidad necesaria y los primeros compases indican que, también este año, veremos un Atleti con el dibujo del criticado Aguirre: dos mediocentros poco creadores, dos interiores poco defensivos, dos delanteros. Cuando estaba Aguirre el dibujo tenía su lógica porque no parecía sensato dejar en el banquillo a los cuatro mejores jugadores de la plantilla; ahora no parece que la plantilla justifique un dibujo como aquél, poco detrás y mucho arriba, que en su momento comparamos con un fox terrier con cuerna de alce. La temporada se adivina complicada toda vez que, al empeoramiento de la plantilla del Atleti han reaccionado otros equipos (sobre todo Málaga y Athletic de Bilbao) con equipos con mejor pinta que el nuestro.

Veremos qué ocurre pero por ahora no sería sensato esperar mucho más que un equipo gris y plano que gane con dificultad a los de la zona media, pierda con los de arriba y se dé algún homenaje con algún candidato al descenso. Ni los refuerzos ni el entrenador invitan a mucho más. Sólo una nota para la esperanza: es ya tan rocambolesca la situación del equipo, es tan absurdo todo lo que pasa, es tan lamentable la gestión y tan general la crítica que la lógica indica que esto debería cambiar pronto.

Medio convencido de esto (por aquello de que la lógica y el Atleti mezclan regular sólo), el que suscribe hace una revelación temeraria e inesperada: este año el blog tiene la firme intención de ser optimista. Veremos si lo conseguimos.

miércoles, 29 de junio de 2011

Carlos Fuentes: "El único responsable de la gestión del Blog soy y he sido yo"

El autor del blog, Carlos Fuentes (siguiendo el ejemplo del Consejero Delegado del Club Atlético de Madrid, Don Miguel Ángel Gil Marín), se entrevista a sí mismo y de paso valora en su propia web los recientes cambios en la página web y el futuro más inmediato del blog.

¿En qué consiste el acuerdo adoptado por el Consejo del Blog?

"En reestructurar determinadas Áreas Operativas de Gestión del Blog y fijar un modelo de gestión de acuerdo con nuestra realidad social y presupuestaria; ambas realidades, naturalmente, son dramáticas, pero hablaremos de ellas con la rimbombancia necesaria para esconder, tras muchas palabras esdrújulas, la lamentable situación de la página".

¿Por qué se ha realizado ahora esta reestructuración?


"Se ha realizado porque es necesaria, y no hay más que hablar. El modelo de gestión debe reformarse porque aun habiendo dado buenos resultados es mal percibido; con esto pretendo dejar claro que, haga como haga yo las cosas, la culpa es de otro y además es porque este otro es tonto y no entiende. Las cosas se hacen como yo digo, y si gusta bien y si no también. Si luego las cosas quedan feas, digo que es culpa de alguno que pille cerca, por ejemplo D. Paquito, que para algo es el Presidente del Blog.

En las últimas tres temporadas, el Blog ha crecido en todos los aspectos, sobre todo a lo ancho (como su dueño). Se están incorporando numerosos comentaristas al plantel habitual; a los ya fijos Dr Caligari, D. Jesús, D. Fran Omega, Manchego Curado, D. Paquito, D. Paul Marble, Don Odonis, D. Abantos o D. Bluesbreaker, se añaden D. Txema, D. Vicente, D. Jesuskun - hoy Jesusez - , D. Emilio y algún otro que dejo sin nombrar aunque le dé rabia. El primer equipo de comentaristas se ha clasificado en estas 3 últimas temporadas para disputar dos veces la Championsliga de Comentaristas en la modalidad Pelma y Super-Pelma. Hemos conseguido dos Títulos Continentales en la categoría Semianalfabetos y disputado una final de la Copa Pseudointelectual. En éstas tres últimas temporadas, el Blog ha consolidado un incremento patrimonial de más de 25 €, invertido en comprar varios tercios de MAHOU para ser consumidos en el Ensanche Norte de Alcorcón - si es que algún día llegamos a saber qué es eso - o bien para bebérnoslos apoyados en una valla y mirando - como jubilados - las obras del nuevo Estadio y la nueva Ciudad Deportiva durante las tres próximas temporadas. Como ven, aquí se hace todo de tres en tres temporadas, incluso aquellas cosas que sabemos a ciencia cierta que ni se construirán ni nada por el estilo".

¿Se puede decir que el Blog tiene o se acerca a un equilibrio presupuestario?

"En estos tres últimos ejercicios (nótese que uso deliberadamente el trienio de nuevo como referencia, porque si echo la vista más atrás la ruina es clara) el Blog se está aproximando al equilibrio presupuestario. De hecho se aproxima poco a poco y por la acera de la izquierda, preguntando "caliente-caliente" o "frío-frío" según la zona por la que pase.

Se han batido sistemáticamente records en el número de comentarios, comentaristas y simpatizantes; esto lo digo yo y no lo discuta Vd (que soy yo mismo) porque ni se lo consiento ni existe además dato alguno que le permita contrastar si esto es verdad o no. Es la ventaja de hacerse auto-entrevistas, que uno se hace siempre las preguntas que le da la gana y puede contestar con gran solemnidad cualquier disparate, que no hay periodista que repregunte.

Se ha incrementado el número de accionistas del Blog con el fin de dar más cabida en la estructura accionarial a más personas. Esto no sabemos qué significa y tenemos la certeza de que es mentira podrida, pero lo decimos siempre porque nos gusta cómo suena. Además se han creado nuevos colectivos como el del voluntariado bloguero (que hace las crónicas cuando yo estoy acostado) y los blogueros no abonados, todo ello con independencia, de la mayor atención a dos de los colectivos más relevantes de nuestro Club: el de los comentaristas veteranos y el de los blogo-senadores. A pesar de ello, y a pesar también de que el uso de la partícula "blogo" antes de otras palabras nos parece graciosísima, la percepción de la gestión del Blog y de sus gestores no es buena".

¿Qué opina del modelo de Gestión que hay en el Blog?

"Algunas personas se aferran a pensar en el pasado y recuerdan de forma reiterada los posts de hace tres o cuatro años, que fueron realmente bonitos en la historia de este Blog. Eran tiempos de sorpresa y audacia, tiempos de tests atleticos y sevillanas de Pepe Da Rosa. También fueron bonitos los años siguientes, gestionados por los mismos que lo hacemos hoy (que es sólo uno pero gusta de utilizar el plural mayestático), y en la que se hicieron crónicas innovadoras y relatos cortos. En la última Temporada, el blog ha mantenido su paupérrimo nivel y se sigue evocando al pasado. Con todo ello, si se fija Vd, Fuentes, verá que no sólo no respondo a la pregunta sino que aprovecho y le doy una colleja a alguno que no me cae bien y que se puede dar por aludido aún sin que se haya hecho ningún comentario que le incumba".

Es obvio que el desgaste que produce el paso del tiempo, afecta a la imagen de las personas y a los modelos de gestión.

"El Presidente del Blog, Sr Paquito, y yo hemos visto desfilar a lo largo de estos años, dentro del mundo del bloggismo, a multitud de bloggers y comentaristas tanto nacionales como internacionales - bueno, internacionales sólo hemos visto a uno, que es de Milán pero como si fuera de Valladolid. Hemos visto pasar a comentaristas como Yo Menéndez, Fernández, uno mexicano que hace tiempo que no escribe, alguno que se fue enfadado y algún otro. Y han pasado también presidentes en otras instituciones de postín, como la Liga Hanseática, la Asociación de Amigos del Granito, la Peña Flamenca Juan Breva, el Club de Ajedrez La Didáctica, con sede en la calle Molino de Viento, 10, etc... El desgaste del tiempo unido al del proceso judicial (de otros), la caries y la alopecia, con el descenso incluido (del tupé), obviamente ha erosionado la imagen de la gestión y de los gestores del Blog, sobre todo de D. Paquito, que ya no es lo que era aunque sigue manteniendo ese aire de galán que tan bien conocen en el estadio. Todo ello hace necesario la restructuración que se está llevando a cabo en el modelo de gestión, que es de lo que vengo hablando hace un rato sin que haya conseguido explicarme, que es exactamente lo que quería".

¿Por qué se ha querido modificar el modelo deportivo?

"El modelo deportivo también debe de ser objeto de revisión. Nosotros siempre hemos sido más de modelo familiar, por aquello de que caben más cosas en la parte de atrás y no llama tanto la atención cuando se aparca en descampados, pero desde que la Ley del Blog obligó a transformarse en S.A.D. a la mayoría de los Blogs, pero no a todos, las distancias entre los blogs grandes que no están obligados a cumplir con la Ley de S.A.D. y el resto, se haya ido acrecentando, hasta el punto de existir a día de hoy 3 grupos bien diferenciados en nuestra Competición: los grandes, los medianos y los chiquetitos. (aprovecho para desafiar a los presentes a leer en voz alta, sin morir de asfixia, la frase precedente). Por una parte están los grandes, por otra aquellos que históricamente han podido disputar títulos a estos dos, pero que hoy es prácticamente imposible que lo hagan teniendo en cuenta su pésima gestión y lo poco honesto de sus directivos, y por último aquellos que plantean su estrategia de cada Temporada en hacer lo posible para no descender. (Como pueden ver, escribimos "Temporada" con mayúscula porque nos gusta y porque nos divierte, y de paso le damos una solemnidad a la palabra que nos entretiene una barbaridad; además, no íbamos a ser menos que los redactores de la web del Atleti).

Creo que el Blog debe identificar y saber explicar cuál es su modelo literario de acuerdo con sus posibilidades presupuestarias reales, que son ridículas. Este debe de estar basado en la promoción de los comentaristas formados en nuestra casa, en la contratación de comentaristas jóvenes con proyección que quieran desarrollarse y crecer en nuestra entidad sin que tenga necesariamente que ser su última estación (para venderlos a otros blogs y sacar unas perras, se entiende), y en la contratación de algún comentarista que por su calidad y proyección internacional puedan mejorar el rendimiento del plantel y la imagen del Blog. Un modelo similar al de muchos Blogs que aún llevando muchos años sin obtener títulos, sus aficionados se sienten identificados con él; nótese que en esta frase vendría bien utilizar la palabra "cuyos", pero no lo haremos como homenaje a los redactores de la web del Club Atlético de Madrid, eterna fuente de inspiración".

¿En qué consiste la restructuración?


"Cualquier Blog tiene una estructura similar al Rojo y el Blanco: en un primer nivel está la marca, el Blog, la esencia del sentimiento y fidelidad a unos colores. Esto es lo que nos queda cuando hemos destrozado todo lo demás gracias a nuestra incompetencia y desinterés. Estas cosas tardan muchísimo en levantarse, y se destrozan en un par de años, pero aún así le damos poca importancia. Cuando nos interesa, el Blog está por encima de cualquier estructura jurídica y no tiene propietarios; cuando no nos interesa, decimos que el blog es nuestro y que aquí el que se mueve no sale en la foto.

En un segundo nivel, está la sociedad. Los accionistas somos los propietarios de la Sociedad, pero ni del Blog ni de lo que este representa. Eso sí, como en el caso anterior, si nos da la gana destrozamos el Blog y mandamos a paseo a los que lo leen y comentan; ahora bien, cuando nos pregunten siempre diremos que el Blog está por encima de todo, que es lo que queda bien.

En un tercer nivel está el Consejo de Administración, del que cuelga (cogida con pinzas y a merced de la brisa) la Comisión Ejecutiva formada en nuestro caso por el Presidente Don Paquito, el Consejero Delegado Carlos Fuentes y dos Consejeros, Vaca y Pollo. Este es el Órgano que determina la política social, económica y deportiva de la Sociedad y el que fija los parámetros económicos en los que se debe planificar la estructura de la primera plantilla, además de permitir a los responsables de comunicación el utilizar aleatoriamente mayúsculas y minúsculas a su capricho. El Consejero Delegado, por delegación del Consejo de Administración, es quién gestiona la Sociedad en todos los aspectos de la misma, junto con los Directores, respetando en todo momento los acuerdos adoptados por el Consejo de Administración.



Presidente: D. Paquito

C. Delegado: C. Fuentes

Vaca

Pollo

En un cuarto nivel, están los Directores de Área: Director de la Comisión Anti-Perea, D. Paul Marble; Director de la Comisión Pro-Perea, D. Manchego Curado; etc, etc. En el quinto nivel, están todos los trabajadores de la Sociedad, desde jugadores y técnicos hasta todos los que forman parte de cada uno de los Departamentos, como por ejemplo los de Hogar-Menaje y Oportunidades".

¿A qué niveles afecta esta nueva reestructuración?


"La reestructuración que se está llevando a cabo afecta a los tres últimos niveles. Como pueden ver, todo lo que digo es siempre de tres en tres: tres años, tres niveles, tres ejercicios contables. Tres cerditos, tres tristes tigres, tres formas de tomar el café: solo, cortado y con leche. La clave en este tipo de entrevistas es dar muchos datos de tres en tres para así confundir al lector, que es de lo que se trata: al final no sabe si estamos hablando de una de las tres personas de la Santísima Trinidad, de uno de los Tres Sudamericanos o quizás de la formación original de Martes y Trece. De esta manera se evita responder con precisión a cualquier pregunta que tenga interés, pero se consigue dar la sensación de que todo está la mar de ordenadito. Hay veces, Fuentes, que pienso que Vd es tonto, porque hay que explicarle hasta lo más básico.

¿Qué cambios sufre su figura y la del Presidente?

"La figura de ambos, con los años, ha sufrido un cambio y ahora somos un poco más redondos que antes. El Presidente, D. Paquito, es el máximo representante del Blog, y por consiguiente elige la foto, el color de la letra y es la máxima representación del colectivo ante cualquier institución, organismo, Clubes de Fútbol o masa social o incluso masa de pizza. Lo seguirá haciendo mientras así lo desee y yo mantenga mi actual participación accionarial y no me dé por cambiar de opinión y montar un escándalo. Yo, en mi condición de Consejero Delegado, seguiré siendo el máximo responsable de la gestión y limitaré cualquier comparecencia pública en medios a los asuntos relacionados con la Sociedad, sus cuentas, así como sus proyectos patrimoniales y de expansión de marca, es decir, los pufos, que es lo mío. En definitiva, que no cambia nada de lo que se venía haciendo estos últimos años, aunque nos hayamos reunido durante un rato largo. Eso sí, durante la reunión tomamos café con picatostes y lo pasamos divinamente pensando en cómo redactar esta entrevista en la que no se dice absolutamente nada".

¿Qué cambios se producirán en el cuarto nivel?

"El cuarto nivel no me acuerdo de qué es, porque como le dije sólo retengo conceptos que van de tres en tres. Ahora que he releído mis propias respuestas y me he secado las lágrimas, me acuerdo de que el cuarto nivel es el de Directores. Los cambios en este nivel sólo afectan al Departamento Anti-Perea, que es eliminado y en su lugar se confiere al Sr Marble la responsabilidad de relaciones con el blog "Independiente de Avellaneda, mi pasión, mi corazón, mi vida". Por lo demás no hay cambios porque no tuvimos tiempo en la reunión y además quisimos llamar a uno de los directores para reñirle pero no encontramos su teléfono, con lo que nos fuimos a un bar decorado con mueble inglés de escai, que es lo nuestro".

¿Qué se persigue con esta reestructuración?

"La reestructuración pretende cambiar caras para que todo siga igual, y además pretende entretener un poco a los periodistas para que piensen que funcionamos como una empresa y no como un cortijo. Lo que hacemos es usar muchas palabras sacadas de manuales de negocios CCC (escenario, sinergia, empatía, delivery ...), que disponemos de forma aleatoria para que sea aún más difícil su comprensión. Dado que los que lo leen se creen demasiado listos como para reconocer que todo es un despropósito, es inevitable que hagan comentarios sesudos sobre lo dicho. Dentro de unos días el Presidente Sr D. Paquito y yo mismo nos reuniremos a ver qué conclusiones han sacado los más audaces sobre este disparate y lo pasaremos muy bien riéndonos de ellos mientras tomamos tinto con casera".

¿Cómo aceptarán los lectores estos cambios?


"Nos trae al pairo lo que piensen los lectores, pero intentamos disimularlo aunque sin mucho éxito. Muchos lectores y medios de comunicación que crean estado de opinión sobre ellos creen que el Blog no compite con los grandes blogs por una mala gestión, ya que en la década de los 70 sí lo hacía. Y la realidad es que cuando nuestros ingresos son más de 4 veces inferiores a los suyos, es prácticamente imposible poder contratar y pagar salarios para evitar la marcha de aquellos comentaristas que destacan por encima del resto. Esa creencia de que podemos competir, pero que no lo hacemos por culpa de los gestores, provoca un permanente estado de frustración y decepción a los lectores.

Los lectores tendrían razón si nos criticaran no ya por querer competir con los blogs grandes sino con los que son como el nuestro o tienen menor presupuesto, pero yo es algo de lo que no voy a hablar en esta entrevista porque corro el riesgo de quedar fatal. Me es más cómodo decir lo de los blogs poderosos y quedarme tan campante que analizar la realidad, algo la mar de ordinario. Por ello, me quedo en lo fácil, que es decir que esa sensación de querer y no poder limita la capacidad de disfrutar a nuestros lectores y la capacidad de rendir a nuestros comentaristas; total, como el periodista soy yo mismo no voy a repreguntar y dejo aquí la entrevista y a otra cosa, mariposa."

viernes, 24 de junio de 2011

Actualidad Atlética (o "El Último Cuplé")

El Atleti está en descomposición, eso ya lo saben Vds. Tampoco es nuevo: el Atleti lleva años en descomposición, una descomposición lenta y casi imperceptible para los que no lo sufren a diario, una descomposición sin prisa pero sin pausa que nos ha llevado a los de Atleti a convertirnos en unos cenizos, unos tristes, unos tipos que siempre hablan en negativo de su equipo, incluso unos meses después de ganar la Europa League y comprobar, por una vez, que las carambolas a veces favorecen a los nuestros.

En este proceso largo de descomposición, que empezó allá por el 87, hay varios factores comunes de los que hemos hablado repetidas veces, muchas veces, demasiadas veces como para ponernos a repetir una vez más el rosario de agravios al equipo, al club y a la afición que tan mal sientan a nuestro hígado, oiga. Hablaremos hoy, eso sí, de uno de ellos, de uno de los factores clásicos: la estrategia típica de la directiva para desviar atenciones y responsabilidades.

Los jefes de la agencia, también llamados directivos del club por algunos medios mal informados, han sabido siempre rodearse de escudos humanos con una maestría que ríase Vd de Gadafi. Los directivos, esto es, el consejero delegado y el presidente, siempre se han escudado en terceros para evitar ser la primera línea que parase la ola de críticas que sabían podría llegar cuando alguien descubriera el pastel. El pastel en cuestión, horneado a baja temperatura durante un plazo que se antojaba largo y cómodo cuando las cosas aún no olían mucho, es una anomalía en el florido mundo de la pastelería al ser el único pastel de la historia sólo del gusto de aquellos que lo cocinan. Esta excepción quizás se explique por lo inusual de sus ingredientes: 200gr de comisiones, 200 gr de falta de vergüenza, 50 gr de mentiras, pizcas de ignorancia y de creencia de que uno es mucho más listo que el resto a partes iguales, huevos podridos, levadura, caradura, una cucharita de ralladura de quilón y, una guinda rushmore y una capa de prensa glas para taparlo todo.


Las malas temporadas y los fichajes-timo iban levantando ampollas en la afición quien, a pesar del efecto estupefaciente de las sensibleras campañas de marketing, a veces alzaba la voz tímidamente y reclamaba soluciones. Ante estos díscolos actos de los ignorantes, la directiva - consejero delegado y presidente - ofrecían al pueblo corderos para el sacrificio, cabezas de bautistas y hasta barrabases con los que completar el espectáculo de mano dura y soluciones inmediatas que calmaría a la plebe. La directiva, - consejero delegado y presidente - se rodearon de varios anillos de seguridad para asegurar que su ropa quedaría seca durante el diluvio y que éste sólo salpicaría a otros. Directores deportivos, entrenadores, jugadores, ex-jugadores, árbitros, rivales, asesores jurídicos, asesores fiscales, responsables de comunicación que no tenían el teléfono del entrenador deseado, políticos, ciudadanos de Marbella, tonadilleras, ex-ediles con y sin bigote, responsables de prensa, alcaldes de Madrid, alcaldes de Torrevieja-Alicante, fresadores, amanuenses, bailarines clásicos, gaviotas reidoras, entomólogos, trapecistas (triplemortalistas y portores), mascotas de peluche, encargados del césped, padres de toxicómanos y prostitutas, aficionados con cuernos, jugadores iguales o mejores que Rosicky y tripulantes de cargueros de bandera panameña valían para convertirse en cargadores de mochuelos que asegurasen a la directiva - consejero delegado y presidente - un hogar seco y cálido en medio de la tempestad.

La estrategia a seguir en caso de bronca o descontento del respetable era siempre la misma: fase inicial o escandinava, en la que los responsables se harían el sueco a ver si se ganaba un partido importante y pasaba el chaparrón; fase de molestia o de "no queda otra" en la que la insistencia de la protesta obligaría a los responsables a, al menos, reunirse un rato para elegir culpable; fase de elección de chivo expiatorio o de "pues venga, pues éste" durante la cual los responsables elegirían al primo de turno (entrenador, jugador, director deportivo o cualquier otro personaje que pasara por ahí) cuya cabeza entregarían al pueblo; fase delatora o de "ha sido ese" en la que, con la ayuda de la prensa, se dejaría clarísimo en quién radican los males del equipo y del club; fase de derribo del infeliz o "venga, acabemos con esto" en la que la prensa, fiel escudera, se ocuparía de dejar clarísimo por qué un entrenador o el responsable de pintar las líneas del campo eran la clave del desastre hasta crear una única y inequívoca sensación de que la solución estaba clara; fase de decapitación o "venga, a la puta calle", que terminaba con el elegido a los pies de los caballos; fase de saludos al pueblo desde el balcón del ayuntamiento tras lavarse las manos o "han vuelto a picar, mira que son bobos"; y, finalmente, fase de vuelta a la normalidad o " a otra cosa, mariposa".

Durante años esta táctica, posiblemente decidida sin reflexión previa sino únicamente siguiendo el instinto que desarrollan aquellos que durante su vida se dedican a prosperar a costa de otros y sin respetar ninguna norma, funcionó. La masa social aún era inocente, la táctica era nueva y por tanto imprevisible, la prensa reaccionaba con entusiasmo a cada golpe lejano de muleta y entraba como un novillo a hacer el caldo gordo a quien le alimentaba con exclusivas y entrevistas. La cosa iba bien, el club era un desastre deportivo pero la gente seguía callada, los anuncios lacrimógenos levantaban olas de admiración, el fatalismo había calado hondo y la mayoría no se planteaba rebelarse contra la maldición bíblica de la que hablaban los anuncios. Las comisiones fluían, los fichajes de medianías a precio de reloj suizo no levantaban demasiadas sospechas y las cuentas del club, sudokus de nivel 2, no llamaban la atención. Eran días de vino y rosas, para alguno sobre todo de vino.

Pero las cosas se van acabando, como en todo. La gente, que es tonta pero no tanto, empezó a olerse la jugada, empezó a sospechar de tanto pato y tanto pollo y tanto verycleber con bigotito y empezó a hacerse preguntas. La prensa no daba abasto apagando fuegos, desviando atenciones durante los veranos: E'tóo no podría interesar todos los años, no colaría una nueva ciudad deportiva con helipuerto porque ya iban cuatro o cinco proyectadas en el último lustro, la escudería de fórmula 1 ya estaba usada. Lo de ser líder de audiencia en Indonesia, cerrar un acuerdo de colaboración con un equipo juvenil libio y el premio al mejor gestor de Gil Marín no había tenido el éxito esperado. La cosa se complicaba porque ya habían ardido demasiados entrenadores, directores deportivos y jugadores para evitar la invasión de la ciudadela, las primeras líneas de defensa habían caído hace tiempo y no había tiempo ni argumentos para reforzar la última muralla. La gente quería explicaciones de primera mano y quería algo parecido a exigir responsabilidades, algo que no se explicaba la directiva, consejero delegado y presidente.

Y llegados a este punto, pasaron varias cosas. Pasó que la crisis y la lupa con la que Europa mira a España y en concreto a su fútbol despilfarrador, invitaban a guardar la ropa. Pasó que se anunció un proyecto de fair play deportivo que limitaría mucho la capacidad trincatoria de los directivos, sobre todo de los del Atleti. Pasó que las empresas que pagaban lo impagable por los derechos de televisión empezaron a hacer aguas por haber vivido por encima de sus posibilidades y no pudieron ofrecer tanto dinero como antes. Pasó también que el Ayuntamiento de Madrid, principal valedor de la operación ruinosa que obligaría al Atleti a pagar la demolición del campo que construyeron los socios en los sesenta, soterrar la M-30 y construir un nuevo campo con pista de atletismo en la otra punta de Madrid, se vio ahogado por las deudas causadas por su propia querencia a la superproducción. Pasó, pues, que el círculo se iba estrechando y estrechando y que la cosa pintaba muy mal, lo suficientemente mal como para empezar a vender los muebles.

La directiva - consejero delegado y presidente - viendo el percal, intentó seguir con su política de círculos defensivos. Llamaron a ex jugadores para que ocuparan cargos en el club y así tirar del sentimiento atlético que tanto gusta a las masas, pero los ex jugadores dijeron nanay, búsquense otros mochuelos, pregunten a alguno que sea menos listo que nosotros o a alguien que le haga falta de verdad. También llamó la directiva a algunos entrenadores de relumbrón, independientemente de si su idea de equipo y juego coincidía con la del club, ya que éste no tiene ninguna preocupación futbolística mientras haya comisiones por el camino. Los entrenadores también dijeron no y sólo consiguieron que se acercara al club un entrenador recién salido al mercad, echado a la calle por su último equipo como lo fue antes del nuestro. La directiva, consejero delegado y presidente, alargaron la mano a la prensa para hacer la tradicional caricia que precede a la loa, pero una parte de la prensa esta vez se giró y mordió, levemente, la mano que hasta entonces les alimentaba.

La directiva se vio forzada a salir a los medios y lo hizo en sentido estricto, que no taurino. Lo hizo Miguel Ángel Gil dando su entrevista anual en la que anuncia que todo va bien. Miguel Ángel Gil no gusta de salir en los medios de comunicación y cuando lo hace es bien tratado por la prensa, consciente de lo inusual de la ocasión. Miguel Ángel Gil, todo hay que decirlo, lidia bien en estas ocasiones. Tiene un don: el don de no elevar la voz, de transmitir confianza aparente a quien no le conoce, de aparentar tranquilidad y conocimiento del medio. Hay quien dice que esto es un don, otros que dicen que simplemente se trata de tener la cara más dura que el cemento. Miguel Ángel Gil habla con calma de fracasos deportivos como si fueran un éxito, habla de agujeros contables como si fueran agujeros hechos por un orfebre en un broche, habla de un futuro inexistente y negro como si fuera un brillante amanecer. Miguel Ángel Gil, sin pestañear, hace cuentas en público para demostrar que estamos en la media aritmética de títulos de club durante las últimas temporadas, y lo hace tan contento, tan orgulloso, sin reírse ni morirse de vergüenza ni nada, sin pestañear. Posiblemente dé codazos al de al lado para que disimule la risita, o patadas debajo de la mesa con la intención de decir "ojo, verás la que cuelo ahora". Miguel Ángel Gil cuenta milongas con una serenidad envidiable, con la tranquilidad que para sí querrían espías capturados por el enemigo, adúlteros sorprendidos in fraganti tentados de utilizar la frase "no es lo que parece" o políticos corruptos pillados en el sastre. De dónde le puede venir este don, si de la naturaleza o de la experiencia, es algo que no nos atrevemos a decir.

Pero, oh naturaleza humana, Miguel Ángel Gil tiene un alter-ego, un compinche, un escudero, otro tipo a su lado. Igual que Pepepótamo tiene a Soso, que Pixie tiene a Dixie, que Leoncio tiene a Tristón y Pierre Nodoyuna tiene al perro Patán, Miguel Ángel Gil tiene a Cerezo. Enrique Cerezo, productor de cine y presidente de Egeda (ahí va la primera nota de humor) es opuesto a Miguel Ángel Gil en lo relativo a las formas y la timidez, que en el resto imaginamos que no tanto. Cerezo empezó sus andanzas públicas con cierto recato y hasta prudencia, hablando poco y siempre a la amplia sombra de Gil padre, su iniciador en el bonito mundo de la farándula. Cerezo no se manejaba bien con los medios en un primer momento, y tardó en encontrarse cómodo ante tantas preguntas y observaciones económico-deportivas. Estuvo incómodo hasta que dio con su papel, con su elemento, con su vocación: el humor. Poco a poco Cerezo se fue soltando, fue sintiéndose más cómodo diciendo chistecitos. Jaleado por la prensa en sus entrevistas, Cerezo empezó a regatear preguntas incómodas haciendo chascarrillos que levantaban carcajadas en sus anfitriones de los medios y además desviaban inmediatamente la atención sobre sus desmanes al frente del Atleti. Cerezo empezó a acuñar frases absurdas que él mismo atribuyó a su talento en vez de a su ignorancia, empezó a frecuentar comidas de largas sobremesas y a hacerse fotos con camisetas causantes de la tiña y la sarna sin que nada le importase más que ser considerado graciosísimo. Cerezo tenía claro que lo que él quería en la vida no era gestionar bien un club, ni dar una buena imagen de un colectivo, ni representar con dignidad cien años de historia de unas rayas rojiblancas, no: Cerezo, lo que de verdad quería es ser considerado un cachondo, la meta de todo galán bajito pasado de años, el sueño de aquellos cuyo ídolo es Arturo Fernández pero tienen el porte de un hermano Calatrava.

Cerezo triunfó como cachondo oficial y, ambicioso, empezó a mirar a metas más altas. Cerezo ya no se conformaba con ser el presidente de un equipo de fútbol conocido por su chispa y su retranca, Cerezo quería más, quería ser un fenómeno mediático, un personaje de la farándula. Cerezo se veía como el protagonista de su propia vida de leyenda, recreada en el Paralelo de Barcelona en una obra magna, "Cerezo, el Musical". "Cerezo, el Musical" sería una revista de las de antes, con escalera y coristas con tanga de pedrería en el que el personaje principal sería interpretado por su tocayo Quique Camoiras, caracterizado con frondosa peluca cana y la raya esculpida a cincel. El Cerezo de revista, fiel reflejo del real, diría "muslamen", miraría al escote de las bailarinas y, haciendo una mueca cómica, miraría al patio de butacas, movería la mano de arriba abajo y diría "menuda delantera", provocando las risas de los espectadores. Cogería de la cintura a la vedette más maciza, bailaría el charlestón de forma cómica pero meritoria con su traje cruzado y su corbata azul de rayas, moviendo con destreza inusual los pies dentro de unos zapatos pequeñitos y muy brillantes. Se dirigiría a las coristas ligeras de ropa y les diría, guiñando un ojo al público, "venid aquí, a ver si os vais a resfriar". Cerezo haría giras por Levante, Castilla-La Mancha y por la parte de Zamora, y para el fin de fiesta acondicionaría el mismísimo Calderón: si el campo puede convertirse en circuito de coches y recinto para carreras de todoterrenos de grandes ruedas, podría albergar un gran escenario con escalera de luces por el que bajarían doscientas bailarinas argentinas haciéndole el pasillo de honor a Quique Camoiras-Cerezo quien, guiñando un ojo, haría un chiste picante para levantar el ánimo del público rojiblanco reunido en masa en el estadio.

En la cúspide del show-business, Cerezo no tendría que temer a la prensa. Contestaría a cada pregunta impertinente sobre la ruina del equipo con un chiste sobre mujeres despampanantes y santas pascuas. Si la pregunta la hacía una mujer haría un comentario cómico sobre sus pitones y si la cosa se ponía fea siempre podría hacer un silbido de dos tonos de esos que se hacen en las películas de guerra cuando pasa una enfermera con minfalda. Cerezo estaba preparado para todo, incluso para la crítica más mordaz y directa; incluso había preparado un chiste magnífico, el culmen de su carrera en el humor, la respuesta definitiva en caso de que alguien se atreviera a formular la pregunta más temida para, cuando todo el mundo esperase un momento de duda, arrancar la carcajada más grande jamás oída en una rueda de prensa:

- "Señor Cerezo, ¿es cierto que el que manda en el Atleti es Miguel Ángel Gil y que Vd no pinta nada? ¿Es cierto lo que dicen, que es Vd un hombre de paja?"
- "Sr Periodista, ya lo creo que soy un hombre de paja. ¡De paja diaria!"


Cerezo estaba feliz cuando fue llamado a capítulo. Sin esperarlo, recibió una llamada del consejero delegado que le convocaba en el Club. Tenemos que reunirnos, Enrique. Tú, yo y todos, todo el Consejo de Administración, esto no puede seguir así. Cerezo no sabía de qué iba esto pero le daba igual, sabía que saldría airoso. Se puso el traje azul y la corbata de rayas azules y se fue al estadio. En el camino, pensaba en los chistes con los que después haría reír a los periodistas para, de paso, no hablar de nada de lo que importaba.

Llegó a la sala de reuniones y sospechó, la cosa estaba seria. Hizo un suave chiste introductorio pero no consiguió que el ambiente se relajara. Le explicaron la situación, le tiraron de las orejas por poner a todo el mundo en evidencia, por hacer demasiados chistes, por hacer el ridículo. Cerezo no entendía nada, siempre había sido valorado por su humor sin igual, por su chispa legendaria. Siempre había acordado con Miguel Ángel que él estaría en la sombra mientras Cerezo daba la cara hablando en público. Ahora querían que no hablase, justo ahora, ahora que él se encontraba cómodo, que había encontrado su papel, ahora que tenía grandes planes para el Paralelo de Barcelona y hasta se veía capaz de ir a Las Vegas. Cerezo pidió tiempo, pidió esperar a que Manzano perdiera dos partidos, a que Caminero apareciera despeinado ante las cámaras, a que Agüero anunciara su destino final. Pidió volver a la vieja fórmula de quemar un parapeto tras otro para no arder nunca.

Pero la decisión estaba echada. Cerezo casi imploró, alguno de los presentes pensó en Cerezo y se acordó de Big Pussy Bonpensiero. En el momento más tenso, habló Gil Marín:


- Ya no hay más gente a la que quemar, Enrique. El círculo se cierra, ya no nos quedan escudos. Bueno, a ti no, a mí aún sí.

lunes, 16 de mayo de 2011

Psico-crónica asombrada del Atleti - Hércules (o "qué cosas tiene la grada, oiga")


____

Como imaginan, llegó la afición al campo y salió el Atleti y todas esas cosas que suelen leer Vds por aquí, pobres. Eso sí, nada sobre eso leerán hoy en esta crónica, nada.
- ¿Y eso?
- Pues ya ve Vd, oiga
- ¿No le apetece hablar del partido?
- No, hoy hablaremos de Quique Flores
- ¿Le apetece más eso?
- En absoluto; pero tampoco me apetecía ir ayer al partido y fui, y lo que vi me llamó más la atención que el partido, oiga.
_____

Acabó el partido y parte de la gente se quedó en la grada. La minoría, sí, pero un grupo importante. Los medios harán cálculos sobre cuántos eran y cuantos no y llegarán a conclusiones precisas y dirán con exactitud cuántos eran los que se quedaron, como hacen con las manifestaciones. El que suscribe vio a los que se quedaron y tiene claro cuántos eran: no eran la mayoría, ni mucho menos, pero no eran cuatro gatos; no eran todos, pero no era ninguno; no eran pocos, ya se lo digo yo: eran muchos.

____

Cuando Quique Flores llegó al Atleti, a muchos, al que suscribe el primero, nos sorprendieron sus primeros pasos. Acostumbrados (casi) al tono bravucón y tabernario de Abel, Quique pareció llegar con un discurso comedido y tranquilo. Hablaba, se le entendía, decía lo mal que estaba el equipo y lo mucho que había por hacer: lo que todos veíamos, vaya. Quique llegó a un Atleti lleno de buenos jugadores y también de fallos incomprensibles. Los jugadores, parece, agradecieron el cambio y empezaron a hacerlo un poco mejor. El Atleti iba un poco para arriba y, haciéndolo mal en liga, llegó a la final de Copa (tras un camino sencillo, es cierto) y llegó a la final de la Europa League tras salir de la Champions de mala manera (y con un camino más duro, Valencia y Liverpool incluidos). El Atleti, ya lo saben Vds, ganó la Europa League en Hamburgo frente al Fulham y ganó unos meses después la Supercopa de Europa en Mónaco frente al Inter; de ambos partidos, así como del de Barcelona, nos acordaremos siempre. Hasta ahí, el período bueno y bonito de la historia.


Hasta el partido del Inter, el Atleti parecía ir a más. El equipo había sido solvente en Europa y ahí se podía cantar la alineación de carrerilla, sin miedo a equivocarse. En liga era otro cantar, y la llegada de Tiago, buena en un inicio, no pareció tan positiva tras un tiempo. Se fue Maxi dado que Quique contaba más con Reyes, y lo hizo por la puerta de atrás, como se van tantos jugadores del Atleti, normalmente los jugadores que se irían despedidos con honores de capitán de otros equipos. ¿Qué responsabilidad tuvo Quique en todo eso? No lo sabremos a ciencia cierta, sólo los medios se atreverían a dar una cifra exacta, como en las manifestaciones. Quique tuvo sin duda parte de responsabilidad de lo bueno que pasó. Con Quique, gracias a él completamente o quizás no tanto, el equipo dio la sensación de equipo, de grupo, de gente con ganas de ayudar al compañero y de intentar conseguir algo juntos. Parte de esa responsabilidad la tendría Quique, sí; tanta, por cierto, como los jugadores, en especial alguno que metió cuatro goles entre la semifinal y la final. Decir que ni uno ni otro tuvieron nada que ver con el éxito habría sido temerario entonces; decirlo ahora, visto lo visto, claramente ridículo.

El Atleti ganó al Sporting en el primer partido de liga y las cosas parecían diferentes. Aquellos que habíamos visto todos los partidos del año anterior sabíamos, y lo decíamos, que el triunfal sprint final del 2010 había sido fruto de varias casualidades, carambolas y coincidencias; aún así, parecía que al final del año se había conseguido armar un equipo y se había reforzado bien la defensa, el talón de Aquiles del grupo. La cosa no tenía mala pinta.

Y aquí, con un equipo hecho, apareció Quique en su peor versión, aquella de la que nos habían hablado los aficionados del Valencia y exactamente en el mismo momento en el que estos nos advirtieron, en la segunda temporada. El equipo hecho que jugó en Mónaco empezó a bailar y, con el baile, a deshacerse. La defensa, para la que habían venido refuerzos, formaba con jugadores que en teoría iban a ser suplentes. Domínguez, la sensación de la temporada anterior, empezó a desaparecer; Perea, el llamado a ser suplente de centrales o lateral derecho, era titular siempre. Filipe Luis Filipe, éste por su culpa, no funcionaba y el resto de la línea de atrás se iba cambiando día a día. Valera jugaba dos partidos de titular (sorprendentemente) y veía diez desde la grada, Godín tenía apendicitis y se venía abajo, Ujfalusi dudaba tras ser señalado como un monstruo por la prensa, tras una entrada dura (y en opinión del que suscribe, no voluntaria) a Messi y Antonio López ni contaba.

En la media pasó otro tanto. Assunçao, puntal del equipo campeón de Europa League, desapareció mediada la temporada y sólo salió ayer al campo, no sabemos si para recibir los aplausos de los suyos o para que el entrenador luciera magnanimidad. Antes había aparecido y desaparecido Fran Mérida asumiendo la indefinible misión de Jurado el año antes; meses después, nadie sabe bien qué ha sido de él. Mario Suárez había perdido y ganado suplencias y titularidades y Tiago no daba el resultado esperado. Raúl García, voluntarioso, impreciso y señalado por la grada, se cavaba su propia tumba y a ello contribuía Quique poniéndole de interior derecho, de medio centro y de tercer pivote según el día, cambiándole tras un fallo para que el público le silbara a gusto. Llegó Elías y nadie entendió bien para qué, llegó Juanfran y salió de titular horas después de su presentación para luego desaparecer durante semanas. Tras los dos refuerzos, teóricamente pedidos por Quique, irrumpió Koke y dejó a la dirección técnica aún más cuestionada, si era posible. El Atleti no repetía alineación nunca, y si los cambios en defensa o ataque respondían a veces a motivos claros, el baile de la media, sobre todo del centro del centro, no tenía explicación alguna.

En la delantera, donde cualquier entrenador habría tenido claro qué hacer, Quique rizó el rizo. Mantuvo a Agüero todo el año, como no podría ser de otra forma, y terminó la temporada sentando a Forlán para poner a Diego Costa. Como lo oyen, oiga, a Diego Costa ni más ni menos. Forlán, que venía haciendo un año malo, fue señalado públicamente: Forlán es un mal bicho, Forlán es un jeta, Forlán es mala persona y le da igual todo, es un mercenario sin sentimientos. No como yo, venía a decir ya de paso Quique; Quique, jugador de pasado rival y odioso, ex entrenador del Valencia tras una mala relación con jugadores, público y club, ex entrenador prematuramente del Benfica tras una mala temporada y mala relación con los jugadores, ex entrenador del Getafe, ese Quique, hacía apología del atleticismo y la gente se lo creía y ponía la mano por él en el fuego. Quique no supo manejar una plantilla pero sí, tribunero, a una grada desquiciada que, irónicamente, puede que le recuerde más por el despliegue de canteranos de ayer que por el errático año entero.

Tras setenta y tantas alineaciones en setenta y tantos partidos, con el equipo eliminado de Copa y de Europa (de manera lastimosa) y deambulando muy por debajo de los objetivos de principio de temporada, Quique seguía intentando sentar cátedra. Hablaba con esdrújulas en las ruedas de prensa y hacía populismo del barato cuando hablaba de la afición. Se peleaba con un jugador del Espanyol con maneras de chulo de los futbolines y al día siguiente salía, solemne, a hablarnos de sensaciones y recuperaciones psicológicas. Se autoproclamaba clarividente, hablaba de la complejidad de sus problemas con la plantilla con tono de que sólo él y los que tan inteligentes como él fueran podrían entender el profundo fondo de sus palabras esdrújulas.

Quique, el ahora idolatrado, dijo que el Atleti tendría que esperar cuarenta años para volver a vivir lo que él le había traído. Dijo que el Atleti era un equipo "históricamente poco recio en lo defensivo", como si eso fuera cierto y como si, de serlo, le exculpara de sus fracasos. Quique no hacía jugar al equipo más que a ser una caricatura del equipo que diseñó Aguirre y quedaba lejos de los objetivos poco ambiciosos marcados por la directiva; aún así, nunca pidió perdón por lo mal que jugaba el equipo, por fomentar la esquizofrenia de la grada manteniendo jugadores criticados sin defenderles, por señalar jugadores jóvenes tras un fallo, por echar a perder a jugadores históricos por no saber entenderles.

Nunca oímos a Quique defender más que a Quique, y sí le escuchamos señalando, de palabra o de hecho, a jugadores de su plantilla. Nunca oímos a Quique levantando la voz contra la errática política deportiva del Club, ni protestando por la venta de jugadores con los que contaba como titulares, pero sí le vimos defenestrar canteranos y echar a los leones a jugadores honrados. Con Forlán llegó la caricatura de la caricatura y Quique se permitió señalar a un jugador de su categoría como responsable de derrotas en partidos en los que casi no había jugado, dejándole finalmente en la grada en su último partido, en una maniobra mezquina sin precedentes.

Quique, en fin, cogió un equipo en mala situación y lo subió hasta ganar unos títulos que cada vez nos parecen más fruto de la casualidad; conseguido el logro, en vez de continuar con la labor iniciada, parece que el ego de Quique tomó el mando del vestuario. Quique, cuerpo de peso mosca con ego de peso pesado, decidió y decidió y la casita que empezaba a parecer de ladrillo derribó. Laminó a los jugadores que destacaban, quizás por ser una amenaza a su propio deseo de leyenda. Cambió jugadores a capricho, mantuvo un esquema táctico que no funcionaba y no aportó ni una variante al equipo de siempre. Confundió a los nuevos y a los veteranos, desorientó al banquillo y volvió locos a los titulares, evitó repetir alineación y creyó tapar sus carencias con un discurso vacío y barroco. El Atleti termina séptimo, eliminado de todo a las primeras de cambio y entra en Europa únicamente por una nueva carambola, un fracaso en una temporada en la que entre Godín, Filipe Luis Filipe, Juanfran, Elías y algún otro, ninguno titular indiscutible, se han gastado cuarenta millones de Euros como cuarenta millones de soles.

Y, aún así, la grada despidió a Quique como a los grandes, con canción propia y petición de salida a los medios. Bueno, como a los grandes no, que a algunos grandes se les ha llamado cojo o mercenario, se les ha ignorado en su adiós, se les ha silbado o nunca, nunca más se ha cantado su canción en el estadio. Quique, no acertamos o no queremos saber por qué, tiene el privilegio de los históricos de la casa a pesar de venir de la casa del lado tóxico de la ciudad, y goza del cariño precisamente de los más inflexibles en este punto.

Hay cosas que uno, por más que quiera, ni entiende ahora ni entenderá nunca.
____

PS: Adjunto, para su información, un informe médico de interés.

Perfil psicológico del Quique Sánchez Flores, por el Dr. John A. Zoidberg (Ph. D.)




Paciente: Enrique Sánchez-Flores, aka Quique Flores, QSF, Quique
Patología: Sin determinar
Asunto: Perfil Psicológico

1. Estado general y complexión física

El paciente es delgado y pequeño, enjuto y en ocasiones demacrado. Su complexión es de tipo leptosomático (y no atlético, como requeriría el cargo) por lo que presenta un físico liviano, pequeño, ligerito, con aspecto de suricata sudafricana adulta (suricata suricatta); es, en definitiva, lo que en la escuela de Mannheim vienen llamado un "poca-cosa". Esta característica física, muy adecuada para ciertos deportes de fondo y para dormir bien en los aviones, tiene como contrapartida una falta general de defensas contra microbios bien comidos y/o bacterias fuertotas, lo que conlleva una propensión importante hacia el catarro y la mala cara. Así lo demuestra su aspecto normalmente demacrado, ojeras marcadas, cara de haber pasado mala noche y necesidad imperiosa de llevar bufanda incluso cuando la temperatura ambiente no es baja.

2. Perfil Psicológico

El paciente, en adelante QSF, muestra una personalidad compleja e insegura. Al estar dotado de un ego mayor que el que su liviana osamenta puede transportar cómodamente, su estabilidad emocional es cambiante y caprichosa, condición característica de los sujetos con los que comparte perfil.

Inicialmente tímido, y quizás físicamente intimidado por tener hechuras de peso pluma, el paciente tiene propensión a entrar en los sitios desconocidos sin hacer demasiado ruido; en un primer momento habla bajo y con cierta propiedad, gusta de escuchar a todos y de prometer trabajo y no resultados, sugiriendo que él pondrá todo de su parte pero que no tiene tanta seguridad en sí mismo como para anticipar éxitos; de esta forma crea confianza en los que le reciben, al no percibirle como una amenaza sino como un tipo humilde. Durante esta fase, además, no rehúye el consejo del más experto, no promete más que lo que el más bajo de los perfiles podría prometer y contribuye a la estabilidad del grupo al que se une por no ver sus miembros amenaza en él para ninguna de sus características fundamentales. Trata de ser, en definitiva, uno más, un compañero, el tipo que vino a ayudar y no a mandar. En esta primera imagen discreta y prudente basa su éxito a corto plazo.

Sin embargo, la consecución de un éxito rápido (no necesariamente atribuible a su pericia o buen sentido) puede cambiar rápidamente su actitud, su personalidad e incluso su percepción de las cosas. La timidez y sentido del grupo de los primeros días puede dar lugar a todo lo contrario tras un primer éxito: de la discreción podrá pasar a la altanería, de la timidez a la chulería, de la inseguridad y la prudencia a la agresividad y la soberbia. Este síndrome es también común en algunos políticos que, eufóricos por una primera legislatura de éxito gracias a sus prudentes decisiones, deciden tras su reelección prescindir de todo consejero y asesor en la segunda, llevando al desastre a sus votantes y al pueblo en general. De igual manera, la personalidad de QSF puede verse transformada por el éxito y, viendo gigantes donde sólo hay molinos, tomar decisiones absurdas a ojos del resto de los mortales basadas únicamente en su envalentonada - y desenfocada - visión de la realidad, distorsionada tras el punto de lana de la bufanda con la que tapa su cara a todas horas.

En esta segunda fase, los individuos que comparten perfil psicológico con el paciente tienden a hacer lo contrario de lo que la lógica indica, movidos por el deseo de parecer más listos que el resto y más avanzados que expertos y gurús. Durante esta fase suelen fijarse, incluso físicamente, en modelos de comportamiento que destacan por su inteligencia, personalidad y tendencia a ir contra corriente: en el caso que nos ocupa, en los meses pasados los experimentos han mostrado una obsesión por mimetizar el aspecto físico del paciente en un ser que compartiría rasgos y estilo en el vestir con el Dr House, Pep Guardiola e incluso un entrenador portugués aficionado a las ruedas de prensa, cuyo nombre no nos es permitido repetir gracias al juramento hipocrático.

En efecto, el aspecto del paciente ha ido evolucionado hasta convertirse en un personaje híbrido de los anteriores, caracterizado, como si fuera un disfraz, por una barbita de tres días, jersey de pico (hasta en agosto), traje entallado y corbata fina. El personaje alojado en el cuerpo del paciente completaba su pensado look con intervenciones crípticas en rueda de prensa, pensadas para que le revistieran de un halo de supuesta inteligencia y sofisticación, basando sus discursos en expresiones rebuscadas, palabras esdrújulas, supuestos análisis psicológicos complejos de situaciones fácilmente explicables por cualquier medio normal y empleo de una palabra-estandarte: "sensaciones".

Durante la fase más aguda del delirio de soberbia por el que los pacientes de este tipo clínico pasan, tienden a despedir colaboradores cercanos que cimentaron su éxito, gustan de enfrentarse con los elementos más valiosos de sus equipos y a hacer de menos a los que más contribuyen. A pesar de - o precisamente por - la intoxicación de éxito, no adquieren la seguridad en sí mismos que requiere la templanza y toman decisiones extremas a diestro y siniestro, con una característica común: nunca se enfrentan con el superior y suelen cebarse con los más jóvenes, los más impopulares, los sujetos con menos personalidad y los que carecen de galones en el grupo para defenderse solos. Serán crueles con los más débiles y sumisos con los más poderosos, aunque estos últimos tomen decisiones contrarias a sus propios intereses, que nunca discutirán por no buscarse un problema. Incapaces además de reírse de ellos mismos, no aceptarán la crítica a su gestión, a sus discursos o a sus pulóvers.

Cuando, por vicisitudes de la vida, tienen que enfrentarse a un sujeto con la suficiente personalidad como para hacerles frente, agudizan el ingenio. Los sujetos pertenecientes a este tipo psicológico son rebuscados y, muy en el fondo, conscientes de sus limitaciones; quizás por eso pueden no ser muy inteligentes pero sí pueden ser listos a la manera del gato callejero o del zorro roba-gallinas. No emprenderían una empresa complicada sin ayuda de terceros, no se moverán sin preparar el terreno antes. Buscarán ayuda externa, incluso mediante argucias, para deteriorar la situación del rival antes de empezar la pelea, y sólo cuando le vea herido por los demás factores tomará la iniciativa y el protagonismo en el ataque. En el caso del paciente, hombre público por su profesión, buscará el apoyo de prensa y público. El favor de la primera lo buscará por medio de entrevistas, declaraciones llamativas y ruedas de prensa llenas de sensaciones de cuatro o más sílabas; el del segundo, por medio de un populismo extremo, piropeando a aquéllos cuyo favor busca, dando grandes muestras públicas de amor por unos colores (a pesar de venir precisamente de los contrarios), abandonando temporalmente su discurso esdrújulo y redicho para utilizar expresiones supuestamente coloquiales - como la muy infrecuente "jodidamente"- para acercarse así al sentir de la grada. Algún especímen estudiado en la Universidad de Tübinga, Alemania, ha llegado, para ello, a pegarse con un señor del Espanyol.

Diagnóstico: Síndrome de Kasper-Jacobssen o Mal del Inseguro Chungo.

Tratamiento: Paciencia extrema. Desdén, acompañado de risilla de medio lado cuando el paciente diga algo que él mismo estima muy solemne. Prohibición del uso del jersey de pico y de la palabra "sensaciones".

Recomendaciones: Alejarse de él lo antes posible cuando entre, tras un éxito, en la fase de egolatría aguda. Si lo anterior falla, la escuela tradicional-continuísta austríaca, y en concreto el Dr Helmut Haussagen-de-Vega, recomienda el corte de mangas.
_______