Hoy hablaremos de planes de fin de semana, de viajes por carretera con o sin gps, de entradas pagadas para ver un espectáculo, de cómo ese espectáculo resulta ser un fiasco y de cómo los artistas ni se saben el guión ni están a la altura del nombre de la compañía. Hablaremos del Atleti, claro está.
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Tienen Vds suerte de que el progreso de la Humanidad no dependa del que suscribe. Uno, que es un inútil, tiene poca inventiva y nula capacidad de investigación a pesar de llevar gafas de las gordas y tener pinta de científico sin beca. Y claro, uno, que como saben es tonto, tiende a asombrarse ante los avances tecnológicos algo más de lo normal por aquello de ser incapaz de entender el mecanismo de un martillo, el por qué de la flotación naval o la forma de montar la estantería Gråbørshomm a pesar de sus sencillísimas instrucciones gráficas.
Esta fascinación es comúnmente admitida cuando se trata de avances electrónicos, por inútiles que sean. El ciudadano medio es capaz de grandes sacrificios económicos y hasta físicos cuando se trata de contar con los últimos avances de la industria, o si no acuérdense Vds de cuando el personal iba a los bares con una radio extraíble de tres kilos de peso o, aún antes, cuando los primeros usuarios de móviles andaban tan ufanos por la calle con una maletita con antena que tenían que cambiar de mano cada pocos metros para facilitar el riego de las falanges. El último gran alarde es el gps, un aparato carísimo que se permite dar órdenes al propietario y que, además, anula su capacidad de decisión en las rotondas y pone en duda el buen hacer del gremio de rotulistas del MOPU. Uno se atreve a afirmar que este aparato tan impertinente, cuyo exigente carácter no disimula la dulce voz con la que nos regaña al pasarnos un desvío, vale más bien para poco; antes del gps la gente también llegaba a los sitios, y en el camino se perdía, y gracias a ello encontraba paisajes fabulosos y magníficas ventas con especialidades locales de las que el gps no tiene ni idea. Además debía preguntar los lugareños cómo llegar al destino, algo que da para crear todo un estilo literario: todo aquél que se haya perdido (esto es, todos) sabe que el lugareño repite al menos tres veces las instrucciones para llegar al punto deseado, enriqueciendo con nuevas referencias locales (incomprensibles para el conductor perdido) cada explicación, cada descripción geográfica, cada consejo. Perderse por la geografía rural española es un placer del que el gps, invento extranjero y seguramente protestante, nos quiere privar y conmigo que no cuenten, oiga.
Hay otros inventos mucho menos glamourosos pero inmensamente más útiles, que, sin embargo, pasan desapercibidos. Hacen mejor nuestra vida, solucionan nuestros problemas cotidianos, nos hacen mejores personas y, aún así, la gente no los lleva a la vista para presumir de talento. La tuerca, el palillo, la pinza de la ropa, el clip, la bombilla o la reina de todos ellos: la brida de plástico, oda material al ingenio humano, amiga íntima de manitas y de vagos, reina de la caja de herramientas. Y entre todo este despliegue de talento e inteligencia destaca algo a lo que la gente ya ni echa cuenta, quizás por lo común, quizás por lo barato. Y es que uno, que ha intentado entender por qué las calculadoras siempre aciertan y por qué los satélites no se caen y por qué saben tantísimo los ordenadores, sigue maravillándose por algo en apariencia simple pero en esencia asombroso. Porque a uno todo esto le parece admirable, pero lo que de verdad le asombra, lo que de verdad le ha quitado el sueño muchas noches, lo que le ha hecho bendecir al Creador durante mucho aperitivos es pensar cómo es posible quitarle el hueso a una aceituna sin romperla, meterle dentro una anchoa y encima ponerle una tapita de la propia aceituna luego. Y además a un precio asequible, miren.
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Estimado aficionado rojiblanco (en adelante, el “Incauto”),
En respuesta a su petición, paso a informarle de los detalles de nuestro desplazamiento a Valladolid para asistir al partido que enfrentará a nuestro equipo contra el equipo local, también llamado Pucela, oiga.
La jornada dominguera empezará con el desplazamiento a la capital castellana, naturalmente a su cargo. Puede hacerlo en AVE, puede hacerlo en coche o puede hacerlo andando; en caso de elegir esta última opción les recomendamos salir con tiempo y calzado cómodo. También le recomendamos ir ataviado con alguna prenda con los colores de nuestra equipación, eso sí, licenciada en debida forma y tiempo. Dichas prendas se encuentran a disposición de los Srs Abonados y demás Incautos en nuestra tienda, sita en el estadio. Le recordamos que como abonado tiene derecho a una rebaja sustancial sobre el precio de venta de los artículos - note Vd que el Club, previendo esta ventaja, ha fijado precios astronómicos a todas las mercancías, incluso los de calidad no homologada. Les recordamos que el ir vestido de rojo y blanco contribuirá al buen ánimo de la plantilla, a epatar a la tímida afición rival y a reforzar nuestra imagen como Mejor Afición del Mundo Mundial (en adelante, “MAMM”), algo esencial para el buen nombre de nuestra Marca, famosa en el mundo entero por su carácter leal, alegre y solidario.
Tras llegar por sus medios a la ciudad de marras, el traslado hasta el campo será también cosa suya. En el trayecto hasta el mismo encontrarán gran cantidad de monumentos y lugares de interés de cuya existencia el Club tiene constancia pero no interés. También encontrarán bares y restaurantes donde saciar sus necesidades básicas (excepto la codicia), en los que a buen seguro encontrarán más Incautos ataviados con prendas licenciadas; es importante por tanto que cuenten Vds con alguna entre su vestimenta ya que, de lo contrario, se encontrarán raros y fuera de sitio, como Reyes en una reunión del Club del Esfuerzo. La comida, bebida y propina será también por cuenta del Incauto, a ver qué se habían pensado.
Una vez hayan accedido al estadio rival, previo pago de una entrada carísima que naturalmente el Club no subvenciona, el Club no garantiza ni la visibilidad ni la comodidad del asiento ni la limpieza del mismo. ¡Si no limpiamos los nuestros, como para andar prometiendo cosas al resto! ¡Já! Será por tanto de la exclusiva incumbencia del Incauto el ganarse un sitio a codazos, evitar que delante se ponga un señor con un sombrero grandísimo, caer bien a los policías que, ofendidos ya desde el cuartel sin que se sepa bien por qué, envía la autoridad a vigilar a la hinchada y encontrar una almohadilla. Además está lo de la luz del sol y la sombra, que en días como el del partido de Pucela parece que juegan en un campo berrendo en verde, pero esa es otra. Como verán no es para tanto: a estas alturas del itinerario ya estarán dentro del campo, habrán gastado una fortuna en transporte, comida y entrada, lucirán una bonita prenda con el copyright de la SAD y estarán con muchos otros orgullosos integrantes de la MAMM. No se quejen.
Una vez sentaditos recuerden lo siguiente:
- El equipo se juega muchísimo, entrar en Champions ni más ni menos. Cuartos vamos, ahí es nada. Esto convierte automáticamente a los miembros de la MAMM en vehementes animadores de los profesionales que visten nuestra camiseta, y por tanto la afición está obligada a gritar consignas de ánimo, cantar el himno, dar palmas a compás y presionar al rival. Recuerden sin embargo que los profesionales, salvo algún voluntario, NO ESTARÁN OBLIGADOS A ESTAR A LA ALTURA DE LAS CIRCUSTANCIAS, pudiendo sestear por el campo, abandonar las marcas, renunciar a meter el pie en los balones disputados o contemplar pacíficamente el devenir del encuentro como si tal cosa, si así lo desean (en especial durante el primer tiempo). Esto no será motivo de queja y mucho menos de protesta entre los miembros de la MAMM, que deberán responder como de ellos se espera: animando.
- Si bien el equipo podría a optar a quedar segundo en esta liga tan mala que nos ha tocado este año, EN NINGÚN MOMENTO SERÁ EXIGIBLE AL CLUB TAL DESPLIEGUE DE AMBICIÓN. De acuerdo estamos en que una cierta seriedad y profesionalidad haría pensar a nuestros jugadores que con un poco de esfuerzo se coge al Barça y al Villarreal, pero no sean Vds exigentes, que la directiva ha hecho un desembolso notable y con lo que tienen van Vds que chutan. No será por tanto bien vista cualquier manifestación negativa por parte de la hinchada en el sentido de que los jugadores corren poco o están mal colocados o fallan goles cantados (esto último se lo digo sobre todo por Luis García, que les conozco).
- Si el equipo rival, en este caso el Valladolid, resulta más enérgico, disciplinado y eficaz que nuestros simpáticos profesionales, EL INCAUTO NO TENDRÁ DERECHO A SORPRENDERSE NI MUCHO MENOS A PROTESTAR. Así son las cosas, el atlético de pro canta que se las pela aunque el equipo esté a merced de los elementos y si las cosas se tuercen se canta aún más fuerte, sobre todo cuando uno se desplaza por esos campos de Dios, y a pesar de haber gastado una fortuna. Miren que se lo tenemos dicho.
- En caso de que los árbitros no piten con justicia, EL INCAUTO SE COMPROMETE A PROTESTAR CON INSISTENCIA Y DE FORMA RUIDOSA. Es ésta una obligación exclusiva del Incauto y de nadie más en el Club, dado que la directiva no tiene interés ni intención de entrar a discutir de estas cosas, que anda ocupadísima quedando bien con unos y otros. Si hay que defender a la institución ya sea de árbitros malvados, rivales en plena forma o ingeniosos periodistas con gafas, LO HACEN VDS, que nosotros tenemos una comida que posiblemente se alargue, que estos juegan luego al mus.
- En el caso hipotético de que el equipo, jugando peor pero con la fortuna de cazar un buen gol por obra de su capitán Maxi, es un poner, llegue a los últimos minutos con ventaja mínima en el marcador, el Incauto deberá animar y animar hasta el pitido final. Los profesionales, sin embargo, NO ESTARÁN OBLIGADOS A MANTENER LA CONCENTRACIÓN NI DEFENDER CON ENERGÍA Y VEHEMENCIA. Éstos podrán limitarse a marrar ocasiones claras al contraataque SIN NECESIDAD DE REPLEGARSE EN TIEMPO Y FORMA, por más que el contraataque haya sido originado en una jugada de mérito de Reyes, un remate pifiado de Luis García o Forlán o de un simulacro de tiro de media distancia de Cléber. Si, por casualidad, el equipo rival consiga marcar en el último minuto aprovechando el enésimo despiste defensivo de la temporada y la falta de reflejos del portero, provocando así el peligroso acercamiento de los rivales que optan a UEFA y el despegue final de los que optan al segundo puesto, LA AFICIÓN ESTARÁ OBLIGADA A QUEDARSE CON UN PALMO DE NARICES, PERO SIN ENFADARSE MUCHO, que los profesionales son muy sensibles.
- Por último, y más importante, en el caso hipotético de que se produzca lo descrito en el párrafo anterior y al final del partido la grada se vea inundada de las conocidas sensaciones de desesperación, disgusto, rabia y pérdida total y repentina del apetito, LOS PROFESIONALES NO TENDRÁN LA OBLIGACIÓN DE AGRADECER EL ESFUERZO A LOS DESPLAZADOS EN MASA AL ESTADIO RIVAL, ni de aplaudir su ánimo y generosidad, ni de tirar una camiseta a un niño que haya por ahí cerca. Los profesionales estarán en su legítimo derecho de desear que zurcen a la afición e irse tranquilamente a los vestuarios departiendo con los oponentes, cambiando camisetas e impresiones sobre los últimos modelos de deportivos presentados en la Feria de Frankfurt, Alemania. Y al que no le guste, ya sabe, que no vuelva que no es digno de formar parte de la MAMM ni nada de nada.
Confiamos en que las condiciones descritas sean de su satisfacción y agrado, y esperamos verle pronto llenando gradas rivales a costa de sus ahorros, algo que no tiene mucho mérito en estos tiempos de crisis que corren. También esperamos verle pronto en nuestro estadio, claro está, y si aún no han acudido les recomendamos hacerlo pronto que en menos que canta un gallo llega un señor con una piqueta y lo echa al suelo.
Atentamente,
Departamento de Atención al Aficionado Itinerante
Club Atlético de Madrid, SAD
