viernes, 23 de abril de 2010

Defensiva crónica desde el estadio más bonito del planeta

El Atleti ganó y se acerca a una final europea. Si nos lo dicen hace tres meses, llamamos a un médico.


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Miren que despotricamos y criticamos todo, miren que no dejamos títere con cabeza. Nos parece mal el director deportivo, la empresa de limpieza, el sistema de tornos, las colas de los baños en el medio tiempo, la revista oficial, las cartas que manda el club, el abono total y la mascota, sobre todo la mascota. No soportamos a la directiva, no nos gustan los cambios del entrenador, nos irrita la planificación deportiva y la confección de la plantilla, nos molesta cómo nos trata la prensa y cómo nos ignora, las dos cosas. Despotricamos cuando perdemos con el colista, no asumimos no ganar un derbi desde hace tanto tiempo, estamos cansados que de que nos cuenten milongas sobre fichajes que no llegan y sobre flecos que resolverán inminentemente. Lamentamos el momento actual, lamentamos el pasado reciente, nos ofende el pasado a medio plazo y echamos de menos el Pasado, con mayúsculas. Nos molesta haber perdido las medias con vuelta blanca, nos molesta que nos cobren el abono antes de cerrar fichajes, nos desespera saber que venderán a los buenos y nos traerán medianías, nos llena de ira pensar que pronto dejaremos de ir los domingos a Pirámides y nos entristece ver al mejor de los nuestros conduciendo por la izquierda.

Pero llega un partido grande contra un rival de peso que nos permite pensar que quizás volvamos a estar pronto donde merecemos, y no hay discusión. Se movilizan las pandillas, se llama a las Peñas, se piden entradas a diestro y siniestro. Se queda antes, se queda después, se reservan trenes, aviones y diligencias. Se sacan las camisetas de la suerte del armario, se desdoblan las bufandas que nos regalaron nuestras mamás, se hacen los rituales de la buena suerte que siempre nos acompañaron, también en los fracasos. Se reciben llamadas de gente con la que hace tiempo que no hablábamos, se mandan mensajes a los que, desde la distancia, sabemos que sienten lo mismo. Nos brillan los ojos, nos tiemblan las manos, se nos acelera el pulso y pasamos varios días con esa sonrisa idiota que se le queda a uno cuando piensa en algo bueno y no lo comparte con nadie. Llegamos roncos al trabajo, llegamos acelerados a las citas, llegamos los primeros a leer la prensa y ver qué se dice de algo que ya sabemos. Nos reconocemos por la calle y en los bares por llevar los ojillos contentos y cara de cansancio, nos damos palmadas en las espaldas y vemos más monos a los niños del vecino.

Porque, en el fondo, no tenemos remedio.

Y nos encanta.

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Salió el Atleti al campo y tragó saliva. Tragó saliva al ver la grada, tan bonita como en los partidos grandes y tan entregada como cuando el equipo lo merece. Miraron los jugadores a la grada y se miraron entre ellos y todos, sin excepción, dijeron lo mismo:

- Joder

Porque ayer estaba la grada del Calderón para presumir, para enseñarla a los invitados, para envolverla y llevársela a casa y verla todos los días nada más levantarse. Llena y agitada, con gente en los pasillos y en los vomitorios, con nuevos y no habituales y viejos y de siempre, con niños y señoras comiéndose las uñas, con tipos abrazados y aficionados rivales de categoría. Bien peinada, bien vestida, guapa de domingo en jueves y con cuerpo de jota de viernes. Cuando la grada del Calderón está como ayer y se comporta como ayer, no hay volcán islandés ni catástrofe natural que justifique no ir campo.
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Salió el Atleti a jugar un partido al que teníamos la sensación de haber llegado de rebote hasta que no empezó. Pitó el árbitro y la gente se dijo que esto empieza, oiga, que si lo hacemos bien nos metemos en una final europea, que yo no había caído hasta ahora, en qué estaría yo pensando. Lo sabíamos, sabíamos lo que había en juego, pero hasta que no apareció el Liverpool y se plantó en el campo, no caímos del todo.

Salió De Gea vestido de Camy naranja y volvió al vestuario sin sudar y sin ni una manchita de césped en la ropa. No es que De Gea pretendiera ahorrar detergente Elena al club, ni que hubiera decidido contribuir a la conservación del medio ambiente a todo precio; es que no tocó un balón, ni se tiró al suelo, ni se asustó casi y si llegan a tirarle de la grada un librito de sudokus los hace todos y pide otro nuevo de sopa de letras hacia el minuto veinte del segundo tiempo. La portería del Atleti vivió un partido tranquilo, quién lo iba a decir.

La culpa de este hecho poco frecuente puede estar sin duda en la poca capacidad ofensiva del visitante. Sin Torres el Liverpool es menos de la mitad, y mirando sólo a su ataque es mucho menos de un cuarto. Huérfano el rival de su referencia, sólo Gerrard parecía poder hacer algo de daño. No lo hizo. Jugó Gerrard como sin ganas, como diciendo psché, no me apetece a mi esto, a ver si acaba ya y se va el entrenador, que me cae gordo y no es un juego de palabras. Anduvo Gerrard un rato algo menos enfurruñado y con posibilidades de hacer daño entre líneas, pero no duró mucho el tema. Ni Kuyt, espeso, ni Benayoun, Ngog o luego Babel tuvieron ni capacidad ni posibilidad de amargarle a De Gea el libro de jeroglíficos de Ocón de Oro.

Quizás, se preguntará el lector ávido de encontrar explicaciones al hecho insólito de que De Gea pasase la noche bostezando, el motivo se encuentre en el audaz planteamiento del partido, esperando una crónica que hable de un Atleti volcado al ataque con el rival atrincherado en su área. No fue tampoco éste el motivo: el Atleti jugó con dos interiores, un punta y un satélite de los otros tres y no sacó todo el jugo que el rival tenía. Marcó Forlán en el minuto nueve tras un remate pifiado que, milagrosamente, le cayó en un pié con tiempo suficiente como para que no llegara Reina. Forlán, que luego intentaría una vaselina demasiado audaz, falló y marcó todo-en-uno tras una muy buena jugada de Jurado por la banda; esta jugada reluce con fuerza en el partido general de Jurado, gris de un tono un poco menos oscuro que otras veces pero gris y al fin y al cabo, como siempre. Jurado recibió en el primer minuto un aviso de Mascherano y, dado que al parecer no se enteró bien de lo que le querían decir, el argentino se dedicó a chocar con el gaditano durante todo el partido, consciente de que no es difícil intimidarle. Alguien dijo a Mascherano lo que todos por aquí, también los argentinos del equipo, sabemos; nos imaginamos quién pudo ser.

El resto del ataque del Atleti, es decir, Simão y Reyes, no fue tampoco suficiente para meter al Liverpool todo el miedo que se podría haber metido. Sin Skrtel, el Liverpool salió con Carragher y Kyrgiakos en el centro, Agger y Johnson en los laterales. El Atleti debió probar más el centro de la defensa, especialmente débil por el lado griego y más aún tras su tarjeta (si bien fue casi al final), pero no lo hizo. Desconectado Forlán del resto, Simão evidenció cansancio y querencia a meterse al centro, dejando la banda con sitio. Cuando probó por ella se topó con el corpachón de Johnson, un buen jugador con el que las tuvo tiesas a pesar de las buenas formas del inglés. Aún haciendo un partido discreto, Simão estuvo a punto de marcar al rematar en plena caída un balón que sacó Reina. Simão, hasta en sus malos partidos, tiene estas cosas.

Así las cosas, sólo Reyes aportó cosas al ataque. Comenzó con sus clásicos uno contra unos terminados en caída estrepitosa con petición al árbitro de tarjetas de varios colores para el rival en su ya tradicional postura reclamatoria: sentado y con los brazos muy abiertos. Pero Reyes se fue confiando, se vio cómodo, vio que los rivales no lo estaban tanto, vio que le era fácil tirar caños y regates y se vino arriba hasta brillar. Reyes aportó lo que el resto no aportaban. Se fue de los rivales, tiró paredes, buscó a los compañeros y metió al Liverpool varios metros atrás él solito. En ocasiones no fue todo lo solidario que debía, en ocasiones se limitó a ver cómo se replegaban el resto y en ocasiones ignoró a compañeros con posiciones más ventajosas; pero Reyes hizo un partido notable, haciendo él solito más que todos sus compañeros atacantes y ganándose una ovación al retirarse, quizás la más merecida hasta ahora.

Llegados a este punto, el desconcierto de los lectores es mayúsculo. Si la placidez de De Gea no se basa sólo en la inoperancia rival ni tampoco en el ataque aplastante del equipo, ¿qué fue entonces?, se pregunta el lector, ya cansado; ¿qué fue entonces?, se pregunta un señor de Ponferrada al que el lector tiene al teléfono desde hace un rato; ¿qué fue entonces?, se pregunta el vecino del tercero, que sigue con atención los acontecimientos desde el patio de luces; ¿qué regalan aquí?, se pregunta una señora que pasa cerca y ve movimiento y aprovecha a ver si se lleva de balde un bolígrafo con logotipo. Pues la clave de todo, agárrense Vds, sujeten a los niños, atranquen puertas y ventanas, compren lotería, llamen a sus seres queridos, la clave de todo, señores, fue la defensa. ¿La defensa? La defensa, sí. ¿La defensa? Que sí, oiga, que fue la defensa. ¿La defensa del Atleti? Sí, la defensa del Atleti, no va a ser la del Hércules. ¿La defensa del Atleti de Madrid? Mire, es Vd un pesao, ya está bien.

El Atleti defendió bien y al parecer esto ha sido portada en varias hojas parroquiales de Tokio, Japón, y en un diario alemán. El Atleti defendió bien a un equipo que atacó mal, y antes de lanzar el debate de la gallina y el huevo desde aquí ya les decimos que el mérito fue del Atleti. El Atleti empezó a defender donde se debe hacer, esto es, con los medio centros. Raúl García, al que la grada mira con lupa deseando en apariencia que cometa fallos, falló algún control, pifió en un despeje al intentar el lance comúnmente llamado "tijereta jerezana" y entro blandito a algún balón que terminó por llevarse un rival. Tras todos estos defectos con diminutivo, hizo un nuevo partidazo; ahí queda. Incansable, movió el balón en largo y en corto, recuperó balones y nunca perdió la posición, enmendó errores propios y ajenos y tapó con cemento las grietas que dejaron los compañeros incapaces de bajar a tapar al rival. En un partido táctico, sin espacios, con tensión y difícil, que son los suyos, estuvo cómodo con Gerrard enfrente; Raúl García, qué cosas, es de esos jugadores a los que se ve más cómodo en partidos vitales que en los valles de la liga. Todo sea dicho, también estuvo cómodo por tener al lado a Assunção, de nuevo tremendo en el esfuerzo, de nuevo la columna sobre la que muchas veces descansa el peso de todo el equipo cuando el rival lanza el contraataque, de nuevo esencial. Assunção no es el amigo que en los viajes cuenta el mejor chiste o baila encima de un bafle; es el tipo que siempre lleva un duplicado de la llave del coche y sabe cambiar una rueda. Discreto, poco dado a las estridencias, vital.

Por detrás de los medio centros, los protagonistas del partido: Antonio López, Domínguez, Ujfalusi y Perea. Mientras Antonio López estuvo solvente y centrado, sin errores y valiente en el juego de cabeza, Domínguez estuvo como siempre. Domínguez no necesita acciones espectaculares porque comete pocos errores. Domínguez da la impresión de estar siempre concentrado, de saber siempre qué puede y debe hacer, qué es capaz de hacer y dónde no debe arriesgar. Domínguez tiene cosas de jugador veterano que asustan al que lee su fecha de nacimiento, y tiene un remate de cabeza que asusta a rivales más altos que él. El día que meta el gol que merece, que será pronto, nos alegraremos especialmente.



Párrafo aparte merece Ujfalusi. Ujfalusi rara vez juega mal y casi siempre juega bien. En partidos complicados, juega mejor. Ayer no sólo hizo lo que suele hacer siempre, que es defender bien, sino que hizo todo lo demás. Subió la banda, combinó en el área rival, tiró a puerta tras regatear rivales, tiró con la izquierda y casi marca, hizo pases de mérito, recuperó siempre su sitio. Ujfalusi hizo de todo salvo repartir las nóminas y cambiar el bote sifónico del vestuario, dando siempre la cobertura necesaria en defensa y convirtiéndose en la alternativa más fiable en ataque para desatascar las fases más espesas del equipo y multiplicando la curiosidad en la grada sobre qué tipo de antioxidantes consume. Ujfalusi jugó como jugaban los defensas antiguos: imponiendo su presencia, ayudando al resto a defender y dando opciones a los atacantes, poniendo ganas y riñones y tomando responsabilidades. Ahí es nada.



Y, para el final, Perea. Perea, que tantos fallos ha cometido y a quien tanto se ha criticado, muchas veces con crueldad e injusticia desde la grada. Perea, que a veces se lía y le da un pase al rival y hace que hasta el aficionado más paciente jure en arameo aunque luego, cuando lee sus entrevistas, no pueda sino perdonarle por ser un buen tipo, honesto y humilde. Perea, a quien recibió la mezquina afición del otro equipo grande de la capital con una ovación cerrada destinada a humillarle por culpa, en buena medida, del trato que nosotros mismos le hemos dado en casa. Perea, sí, Perea, hizo un partido memorable y si a estas horas está en casa con una sonrisa de oreja a oreja uno se alegrará enormemente. Perea cortó balones, sacó el peligro, no se complicó cuando no tuvo que hacerlo, dejó carreras para la memoria y rebañó un balón a Gerrard cuando este se iba solo a puerta que hizo preguntarse a algún miope entrado en años si era Luis Perea o Luiz Pereira quien andaba por la zona. Perea, eso sí, pifió una vez al dejar pasar un balón manso que debía controlar, regalando un fuera de banda. Y entonces la grada, tan bonita ayer, rompió en una ovación de esas que le hace a uno pensar que sí, que esa sí es la grada, que ese es el Atleti, que en ese preciso momento uno no podría ni debería estar en un sitio que no fuera ese.

El Atleti ganó 1-0 un partido que debería haber ganado 2-0, que quizás un equipo más competitivo y con más ambición habría ganado 2-0. Pero ganó uno cero y ahora le toca ir a Liverpool a despejar dudas sobre si esto ha sido un espejismo o si se toma las cosas en serio. En Anfield esperará, además de un equipo sin Torres y un par de centrales con taquicardia por que sí llegará Agüero, una afición maravillosa que ayer volvió a dar un ejemplo de cómo deberían ser las cosas. Menos numerosa que en la pasada visita por obra de la actividad volcánica nórdica, los aficionados del Liverpool protagonizaron un momento nunca antes vivido por el que suscribe. Retenidos en el estadio hasta un rato después del final del partido, salieron del campo en grupo por la calle que lleva hacia el metro Pirámides, entre grupos de aficionados del Atleti que en ese momento presentaban sus respetos a la familia Mahou alineados a los dos lados de la calle, cerca de los bares. Los aficionados del Liverpool cruzaron entre los del Atleti aplaudiendo a los locales, acercándose a saludar, dando la enhorabuena por la victoria, agradeciendo el trato recibido e invitando al personal a ir a Anfield para así tener la ocasión de corresponder al buen recibimiento como les gustaría. Sorprendida al principio, la afición del Atleti que aún andaba cerca dejó tercios, quintos, minis y latas en el suelo y correspondió a la ovación rival con otra ovación continua en una especie de pasillo rugbístico en el que los vencidos desfilaban, dignos y educados, entre ovaciones de los vencedores. Estas cosas, que a alguno le resultan blandas y serviles, algunos nunca las olvidaremos y con seguridad hablaremos de ellas muchas veces en el futuro.

Mientras se vivía esta escena, algún aficionado con gafas preguntaba a su señora:

- Este chico de las pecas que anda ahora lesionado, el pobre ... ¿tu crees que es consciente de la que ha montado?


37 comentarios:

D.Cunepe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
D.Cunepe dijo...

Qué maravilla de pasillo. Lo mismo pasó con los seguidores del Schalke después de llevarse un 04 (cuñao), que subieron con disciplina germánica acompañados por unos pocos policías, aplaudiendo a los rojiblancos apostados en los bares del Paseo de Pontones ante la incrédula mirada de los allí presentes. ¡Impresionante!

jesuskun dijo...

Qué lástima me perdí ese pasillo... Como dice Don Dueño y corrobora Don Mariano digno de guardar en la retina durante toda una vida y de ser contado en las tertulias deportivas, pero en las de verdad, no en las de la tele o la radio. En las de los aficionados.
Y yo me la perdí.
Respecto a la crónica, buenísima, coincido en esencia con ella. El Liverpool fue menor por culpa del Atleti,pero lo cierto es que la única que tuvieron la enchufaron. Eso me proporciona cierta desazón, aunque si he de serles sincero, veo al Atleti en esa final media vida (la mía) después.

Manchego Curado dijo...

Viva Miguel Reina

Manchego Curado dijo...

Y el de las pecas, que creo que no es consciente de la que monta por donde va

Gonzalo dijo...

En noches como la de ayer, ni siquiera el indocumentado del de la megafonía puede empañar los buenos momentos vividos, aunque sería deseable que en el próximo minuto de silencio (el de anoche precioso, por cierto) se dijese correctamente el nombre del difunto (D.E.P.).
Yo tampoco viví el paseillo porque salgo por el fondo sur pero me quedo con el inmenso placer de haber conocido a la hija del máximo goleador de la historia de este club, al que la mayoría de masa social ni siquiera conocerá de oidas. Teniendo en cuenta que Gárate no es ni abonado, tampoco me extraña que desde el club no se cuiden estos detalles y sea mejor tener a mi tocayo en el palco vip antes que a los Escudero y compañia.
Un saludo.

Dr. Caligari dijo...

Viva el Pasillo!

Javier Moya García dijo...

Genial, como de costumbre. El mejor símil que he leído en mucho tiempo: "Assunçao no es el amigo que en los viajes cuenta el mejor chiste o baila encima de un bafle; es el tipo que siempre lleva un duplicado de la llave del coche y sabe cambiar una rueda."

Fran Omega dijo...

Como Don Javier Moya "me ha pisado" el comentario (¡¡es que es genial el símil!!) me quedo con la Introducción de los dos primeros párrafos, que es una fotografía de grupo, en la que salimos todos nosotros. Por requetedestacar algo, dentro de un texto, una vez más, fantástico.

Y lo de ser de Fernando Torres, cada vez adquiere más la categoría de Club Vip de Caballeros del Fútbol, ¿verdad?. Hay que ver los sentimientos que estimula en la gente, ese niñato rubio, con pecas y con diademitas.

felipe dijo...

Me lo perdí, estos puentes tracioneros unicomunitarios, pero ver y oir a esa afición por la tele en un día como ayer es un espectáculo que alguna iletrada definió como "Cuánta guerra dan en ese campo, y eso que no habéis ido vosotros"
Gracias a todos por el esfuerzo que llevó al equipo en volandas.

Nathaniel Maris dijo...

Extraordinaria crónica, y lo del pasillo debió ser de carne de gallina.

Aquí en Francia no cesaron de alabar los comentaristas el extraordinario ambiente que se vivía en el campo y los cánticos de ánimo.
Para rematar la faena ye hincharme de orgullo lo contrapusieron a lo que se vive en el Bernabéu.

Veremos en Anfield, yo me temo que buena parte de la nula intensidad del LiverPool se debió a su merma física tras el viaje, joder que hasta los elementos naturales se alíen para ayudarnos quiere decir algo....

ERA dijo...

Yo me quedo con lo del estadio más bonito del planeta.

(Gracias, Sr Fuentes)

Eduardo dijo...

¡Que maravilla, otra más, de crónica!

Lo que nos parece mal, la belleza y magia del Calderón, el relato del partido, la salida de los seguidores del Liverpool y como remate, la preciosa referencia al chico de las pecas.

Qué gustazo compartir afición (pasión) con alguien que lo sabe contar tan bien. Gracias Sr. Fuentes

Jose Ramón dijo...

¡Que bien se come en Portugal!
Una semana comiendo bacalhau y a la vuelta veo que han estado hablando de ello.
Yo en Madrid soy de Revuelta pese a su evidentísima incomodidad.
Gran crónica. Emocionante descripción de la Grada.
Se me ha adelantado el Sr. Moya y luego D. Fran se me ha adelantado en ser adelantado.
El partido en un hotel en Oporto junto a un señor de Zamora que me hablaba de la energía fotovoltaica.
(a dos partidos de ganar la Europa League esa)

Sr.Tanaka dijo...

"Peace and love" hubiese sido un comentario más adecuado(Está claro)...pero es que uno no acaba de acostumbrarse.

Lo de cantar eso de liverpool number nine no me sale(duele aún). Uno es más del Gibraltar español y Torres go home.

En fin, algún hotel en el principado?

Paul Marble dijo...

¡Plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas!
Estadio más bonito del planeta (me lo guardo) para la mejor Gente del Sistema Solar.
¡TE AMO ATLETI!

Jorge-George Olmos dijo...

Sabes usted que yo no prodigo mucho por estos lares más bien por verguenza, pero que elo siempre y que verle el otro día (en la noche del Miercoles) con una pinta en la mano le llego al corazón , por que se le tiene cariño y de toda la crónica me quedo con esta frase "Y entonces la grada, tan bonita ayer, rompió en una ovación de esas que le hace a uno pensar que sí, que esa sí es la grada, que ese es el Atleti"

Y ojala sea así siempre y la afición red corresponde así a la buena gente que se comporta con ellos, ayer fue un momento precioso para mi bajar calle Pontones como si fuera un escolta y ver a la genet del Liverpool saludar a la gente mientras cantaba "Liverpool´s number nine"

Un saludo y gracias por todo

Dr. Caligari dijo...

Me pareció leer "Electric Light Orchestra"...

Manchego Curado dijo...

Está Vd de un gamberro subido, Dottore.

Sr. Tanaka: si no fuera porque le conozco, pensaría que tiene Vd una enorme vocación de malote. Póngame a los pies de su preciosa y encantadora señora.

Dr. Caligari dijo...

Una bromita inocente, oiga

Pereira dijo...

Gran cronica D. Dueño, gracias por ella.

Por cierto, la aficion del Liverpool muy maja y todo lo que se quiera, pero debería estar muy cansada, porque no he visto aficion menos animosa en el Calderon. Me quedé un poco sorprendido por ello.

Saludos

Paquito dijo...

Convocatoria para recibir al Tenerife

_1 Asenjo
13 De Gea

_2 Valera
_3 A López
_5 Tiago
_6 Camacho
_7 Forlán
_8 Raúl García
_9 Jurado
10 Agüero
14 Salvio
17 Ujfalusi
18 Domínguez
19 Reyes
20 Simão
21 Perea
24 Cabrera
58 Ibrahima

Jose Ramón dijo...

Molina en As:

"Si de mí dependiera, el titular en la Selección sería Reina"

"...le sigue dando mucha importancia al blocaje, que es algo que se está perdiendo"

Jose Ramón dijo...

Por cierto, en la edición digital del As se informa que el Panathinaikos ha ganado su 18º, su 17º y su 19º titulo de Copa.

En tan solo nueve lineas, tres datos distintos.

Dr. Caligari dijo...

Ahora estamos virtualmente salvados.
Deseo lo mejor al Tenerife.

jesuskun dijo...

Y yo dottore.
Muy ruín eso de "a segunda oé". Muy ruín y baboso.
A veces el estadio más bonito del planeta se convierte en una mediocridad por culpa de una parte de la afición demasiado papanata...y ruín.

Jose Ramón dijo...

Mal. Ganas de ser tontos.

Fran Omega dijo...

Me uno, me uno a los deseos del Dottore y a los comentarios de Don Jesuskun y Don JoseRamón ... porque me encantaría que el Tenerife, como el Spórting, se salvase.

Sin embargo, destaco la cara B del triste, lamentable, asqueroso disco que comentan, y que tuvimos la vergüenza de escuchar ayer. En efecto, parte de la Afición se arrancó, hasta tres veces, con el cántico en cuestión. Empeñados, como siempre, en que nos odie todo el Mundo, en todas partes ...

... Pero el resto de la Afición les calló, las tres veces, con una pitada que ocultó su cántico rastrero. ¡Bien!.

Paquito dijo...

Feliz cumpleaños Atleti.

ISMAEL dijo...

Forlan.
No.

Jose Maria dijo...

Feliz 107 aniversario.

Jose Ramón dijo...

¿107 años ya?
A mí se me han pasado rápido.

Dr. Caligari dijo...

Uy!

jesuskun dijo...

No pesan los años, pesan los kilos de deuda. Y subiendo.
Aún así, FELICIDADES !!!

Fran Omega dijo...

Lo durillo es reconocer, abiertamente, cuántos de esos 107 años ha vivido uno, ¿verdad?.

jesuskun dijo...

Hace media vida que no veo una final continental del Atleti. Éso es lo que se hace durillo Don Fran.

Paul Marble dijo...

Gracias por los 32 años, 9 meses y 19 días que llevamos juntos.
Cada día te quiero más.
¡FORZA ATLETI!