lunes, 21 de enero de 2013

De noches frías y equipos serios


Llegaba el Atleti a casa con la posibilidad de recortar tres puntos al líder y seguir con la racha de victorias. Llegaba también el Levante, equipo incómodo y experimentado, que hacía al aficionado encarar el partido con una ceja levantada y cara de no fiarse. Y el Atleti salió serio, jugó serio y se fue a dormir serio pero con media sonrisilla.
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El mítico frío húmedo del Calderón hace que la parroquia rojiblanca, que ya sabe que los últimos minutos del segundo tiempo pueden ser una tortura para las rodillas y la punta de la nariz, se abrigue con mimo de abuela burgalesa y depurada técnica de nativo inuit.  Antes, cuando en el Calderón un señor vendía café de termo y copitas de coñac y el fútbol se jugaba en horarios respetables, el temporal se capeaba más bien que mal. Ahora, zarandeados los horarios gracias a las televisiones y prohibido el alcohol reparador en las gradas gracias a hooligans y zopencos varios, la supervivencia depende únicamente de la experiencia, conocimiento y equipamiento térmico del espectador.

A estas alturas, el aficionado colchonero lleva años pasando inviernos al raso al lado del río y sabe bien que caloría que pierde, caloría que no recupera si no es en un bar a fuerza de caldo de puchero y vino tinto. El aficionado sabe bien que es el tramo final de los partidos cuando se decide el resultado, cuando se determina si gana el resfriado o la salud de hierro, si la punta de nariz congelada vence al forro polar o si el pie helado claudica definitivamente ante una semana de aspirina y carraspera. Abrigarse más de la cuenta es casi imposible en la grada del Manzanares, que en noche de invierno siempre desafía hasta al tejido técnico de ultimísima generación. Nunca es suficiente para ese frío húmedo manzanareño que se mete dentro por las costuras de los abrigos y se queda ahí toda la noche, incluso ya en casa y bajo un edredón de pluma de pato sueco: buenas noches, soy el frío del Manzanares, hijo y nieto de insignes frigorías, y aquí me quedo, oiga, ya puede Vd tomar sopa y aspirina que de aquí no me muevo, instaladito en su cuerpo me quedo yo, tan contento. Incluso si se echa Vd muchas mantas y se pone pijama de felpa y rebeca para dormir, seguiré aquí dentro unos días, quizás por todas partes, quizás arrinconado hasta mi último refugio, el último bastión desde el que ejercer mi maligna tarea resfriadora: los dedos de los pies.

Abrigarse para el fútbol tiene su técnica y su medida. Científicos, meteorólogos y dependientes de tiendas de géneros de punto reunidos en solemnes congresos albergados en locales climatizados recomiendan un aislamiento térmico por capas, consistente en un mínimo de tres y un máximo de cinco estratos textiles sobrepuestos que se puedan ir cerrando, de dentro a fuera y con cremallera, a medida que avanza la noche. Sólo así se consigue evitar el sofocón de los primeros momentos, asegurando a la vez el aislamiento suficiente durante el último tramo de partido, el que de verdad constipa. Expertos de países lluviosos  recomiendan también llevar capa de agua para las noches que amenazan lluvia, no tanto para protegerse de la misma sino porque la sola presencia de la capa de agua tiene un efecto espantador de las borrascas, de forma que el aficionado tiene muchas menos probabilidades de sufrir un aguacero cuando carga desde casa con una mochila llena de chubasqueros, capas, pantalones impermeables y paraguas que cuando no lleva nada de eso y sale a cuerpo gentil con abriguito de entretiempo, como Gracita Morales. En este último caso, cuando el aficionado no dispone de nada impermeable con lo que protegerse y confía en el cielo raso y un viento amable, es casi seguro que caerá sobre el estadio una manta de agua como aquella del partido contra el Athletic de Bilbao (y no esa lluvia – spray de ayer) que acabe con el aficionado empapado hasta el punto culminante de la irrigación-en-grada, hasta el punto sin retorno del empapamiento resfriador, hasta el clímax del asopamiento: la gota que entra por el cogote y recorre la médula espinal, en dirección a territorios normalmente a salvo de las inclemencias, la llamada gota espaldera o cogotera, o incluso, en algunos círculos, la puta gota. La gota espaldera, terror de los proclives al resfriado, azote de griposos y martillo de hombres blandengues acostumbrados a estadios con calefacción y speaker, es a la inclemencia tribunera lo que Indy al colectivo de mascotas infames.

El aislamiento térmico tiene un punto de fricción claro con la estética y la moda en el caso de los señores, sobre todo los señores con gafas: la cabeza. No es fácil encontrar el equilibrio entre la dignidad y la coronilla abrigada a ciertas alturas de la vida. Hay quien se cubre el cráneo con estilosa gorra de tweed, pero le quedan las orejas al aire y acaba con ellas de color morado intenso y sensibilidad nula. Hay quien lleva gorro con forro de piel y orejeras de cazador de patos de Minnesota o de teniente ruso en el frente siberiano, pero estos lo tienen complicado para escapar a los chistes de medio fondo y gran parte de tribuna y grada. Hay quien usa la capucha del abrigo para protegerse, pero a cambio no consigue ver más allá de lo que tiene delante, y cada vez que quiere hablar con el vecino se ve obligado a hacer un giro de cuello que puede producirle un grave esguince cervical. Hay quien lleva elegante sombrero tirolés con pluma de faisán y todo, pero cuando se gira hace cosquillas en la nariz al aficionado de detrás y corre el riesgo de llevarse un sopapo. Hay incluso quien se pone una braga de forro polar cubriendo la cabeza y dejando sólo a la vista la cara, a la manera del verdugo infantil, emulando a Marty Feldman en El Jovencito Frankenstein y perdiendo toda dignidad. Hay incluso quien confía en su pelazo cano para hacer frente al frío polar y no le va mal, oiga.

Hay todo eso, y hay aún más, oiga, hay quien confía en una prenda-trampa: el gorrito de lana. El gorrito de lana queda muy bien a los modelos de las revistas, que lo combinan con pea coat azul marino, jersey de cuello vuelto la mar de bien puesto y un petate militar y anima así al pueblo confiado a hacer lo mismo, sin éxito. El gorrito de lana favorece también mucho a los reclusos de las cárceles americanas, que lo usan para hacer pesas, y también le queda bien, como todo, a las chicas guapas. Pero todo esto es una trampa cotidiana, y no hay más que ver que el mismo gorro con pompón que le da aspecto juvenil y pizpireto a una chica morenita confiere aspecto de tonto de pueblo cuando se lo pone con la mejor intención un señor de Valladolid. El gorrito de lana, además, puede llevarse de varias formas, todas ellas altamente desfavorecedoras: hay quien  lleva gorro de lana de copa, alto y vertical, adquiriendo aspecto de gnomo, y hay quien se lo enrosca a la cabeza hasta la altura de las cejas, lo que resulta especialmente cómico cuando el portador lleva gafas. Hay quien se lo baja hasta las orejas pero deja a la intemperie los lóbulos de las mismas, dando un aspecto ridículo al usuario, que parece llevar dos pendientes de carne helada después de un rato al relente, y hay quien se tapa la oreja entera, con lo que está calentito pero no oye nada, lo que únicamente es recomendable cuando al lado le toca a uno un señor con un bombo de peña de animación o un aficionado exaltado de esos que llaman hioputa a todo el que pasa por su campo visual.

Un humilde consejo pues desde estas líneas: señores de mediana edad, sobre todo aquellos con gafas de párroco, como el que suscribe: eviten Vds el gorrito de lana, oigan.
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Cosas que pensamos que nunca diríamos
El Atleti ganó con solvencia y casi con tranquilidad al Levante. Se esperaba más del Levante, la verdad, que se limitó a crear una maraña de centrocampistas y dejar un único jugador, Martins, a ver si cogía un balón despistado y metía un gol. Como contra el Betis, el Atleti hizo un primer tiempo avasallador y dominante, moviendo a empujones a un rival que no sabía muy bien qué hacer ante la avalancha. Se diría que el Atleti dominador de los últimos partidos desquicia al rival hasta el punto, como ayer, de ver cómo sancionaban a un jugador por perder tiempo al ir perdiendo dos cero. El Atleti tira de potencia y seriedad, de oficio y ganas para hacer fácil o al menos asequible lo que hace unos meses era un problema supino, casi una garantía de derrape. El Atleti ha cambiado mucho, muchísimo en los últimos meses, desde que Simeone se hizo cargo del equipo y una leve mirada atrás hace darse cuenta de lo asombroso que resulta el momento actual si se compara con aquél de no hace tanto tiempo. Porque, a estas alturas de la temporada, decimos con naturalidad muchas cosas que hace pocos meses nunca pensamos que llegaríamos a decir.

Si hace un año más o menos nos dicen no ya que el equipo iba a ir segundo en liga e imbatido en casa, sino que la defensa y en especial los centrales iban a estar jugando a un nivel altísimo, no lo habríamos creído. Hace no tanto tiempo nos habría resultado imposible pensar en Miranda de capo de la defensa, siempre bien colocado y sacando por alto y por bajo la mayoría de los ataques rivales, ni en los sobrios y seguros partidos de Godín, tan alocado e impreciso hace unos meses como fiable ahora. Tampoco habríamos creído hace unos meses que Filipe Luis se iba a convertir en una pieza clave no ya de la defensa sino del ataque del Atleti, que casi siempre sale por su banda y busca el lado derecho cuando ha hecho bascular a todo el equipo rival hacia el lado en el que Filipe Luis aporta una profundidad y una codicia que hace no tantos meses nos parecían ciencia ficción. Hace unos meses quizás habríamos esperado que Juanfran siguiera con su proyección meteórica en su carrera como lateral, pero lo que ahora, en momentos de horas bajas de Juanfran (despistado desde aquél fallo con la selección), lo que realmente nos asombra es que haya salido un lateral jovencito del filial y lo haya hecho tan bien como Manquillo ayer, brillante en su movimiento en el primer gol y notable todo el partido.

Hace un año teníamos más o menos claro que Courtois era un buen portero con madera de gran portero en cuanto limara algunos errores propios de su corta edad y corta experiencia. Pero hace unas semanas empezamos a dudar de si Courtois tenía el recorrido que apuntaba, viendo que no mejoraba al ritmo esperado, viendo que quizás se achicara en partidos grandes o que no usaba su poderío físico para imponerse por alto en el área pequeña. Y cuando empezamos a dudar más en serio, llegó el partido del Betis del pasado jueves y vimos cómo Courtois, que había sembrado dudas, hizo un partidazo con varias paradas de muchísimo mérito que ayudaron al equipo a ir a Sevilla con un resultado muy favorable.

Hace año y medio nos asombramos viendo el partido de Mario en Bucarest, y desde entonces nos fuimos asombrando cada vez menos, viendo que finalmente Mario había encontrado su lugar en el equipo. En esos momentos no podríamos haber imaginado que, cuando más vital parecía Mario, Tiago iba a recuperar la titularidad y, para asombro de muchos (entre los que se encuentra el que suscribe), cuajar varios partidos serios y de peso, como los últimos.  También nos asombró el peso que iba cogiendo Gabi partido a partido, hasta convertirse hoy en día en un fijo en la alineación titular, encargado de insuflar al equipo la personalidad y la energía de la que en el pasado, en este mismo equipo, le achacamos carecer. Gabi ejerce de pulmón y motor, de recuperador y lanzador, y todo ello lo hace a pesar de algunas lagunas técnicas compensadas por una entrega total y una concentración constante que le convierte, para asombro de muchos, en un capitán del Atleti como la copa de un pino, muy por encima de predecesores en el puesto con más relumbrón como jugadores y menos huella en el equipo.

Si hace unos meses nos llegan a preguntar por Koke, muchos habríamos contestado que teníamos dudas sobre su futuro. Que era joven, sí, que jugaba bien con los equipos inferiores de la selección española, pero que no acababa de encontrar su sitio, de saber si estaba más cómodo en el doble pivote o por delante del medio centro, si echado a una banda o más por el centro. De Koke esperábamos mucho y hace unos meses parecía que no iba a responder a nuestra confianza como nos hubiera gustado; y sin embargo, ahora uno ve a Koke y ve un jugador completísimo, capaz de cubrir mucho campo y sacrificarse en defensa, de sacar el balón jugado y tener olfato para hacer sangre desde la línea de tres cuartos, de convertir cada falta y cada córner en una ocasión de gol. Aún mejor, Koke marcó ayer un golazo que tiene doble mérito porque empezó el partido fallando todos y cada uno de sus pases largos, lo que no le impidió seguir concentrado y porfiando hasta marcar un gol importantísimo, el gol que dejaba claro que el Atleti iba a recortarle tres puntos al líder.

Hace tiempo, cuando llegó Arda Turan al equipo, no teníamos claro si iba a encajar su fútbol de talento y siesta en este equipo tan poco brillante. Con el tiempo Arda se fue haciendo cada vez más importante, alternando grandes partidos con caídas cómicas, gorros imposibles con regates de alto copete y brega con calidad. Arda Turan fue creciendo y creciendo y la grada del Calderón ayudó a ese crecimiento con una entrega poco común. Turan creció y creció y su ego, alimentado con kebabs y consejos de agentes, creció hasta ser más voluminoso aún que la melena rizada de su propietario y éste dijo aquello de que quería irse a un equipo con posibilidad de ganar la Champions. Nunca habríamos imaginado un derrape de ese calibre de alguien que es mucho más gracias a que llegó donde llegó en el momento que llegó, nunca nos podíamos haber imaginado una torpeza en tan mal momento. Turan, ojito derecho de la hinchada que ya no lo es tanto, tiene unos meses por delante para recobrar la cordura y la vista; esperemos que así sea.

Hace unos meses Adrián encandilaba a la grada con cambios de ritmo explosivos, desmarques inteligentes y golazos de calendario. Meses después no podríamos imaginar que ese jugador imaginativo, imprevisible y generoso se iba a convertir en un tipo desorientado, impreciso y en busca de sí mismo. Tampoco podríamos imaginar, no ya hace meses sino hace semanas, que Diego Costa, ese jugador en su momento indefinible y desesperante, marrullero y descentrado, se iba a convertir en un jugador desequilibrante, peleón y fundamental a la hora de hacer hueco a los compañeros, pelearse con los centrales, abrir defensas cerradas y crear filigranas dentro del área pequeña. Tan asombroso nos parece eso como que ante la lesión de Falcao y sus últimos partidos, flojos a pesar de los goles cosechados, la sensación de la grada no sea la de pánico, abatimiento o resignación. Lesionado Falcao, la grada entiende que estando Diego Costa, Adrián y Raúl García para copar posiciones de ataque el mal es mucho menor. Porque si hace unos meses, en medio de silbidos injustos y exagerados hacia Raúl García, nos dicen que éste pasaría a ser un jugador importantísimo para dar el relevo a centrocampistas y delanteros, respetado aunque no venerado en la grada, habríamos pensado que estábamos de broma.

PD: en mi vida he tenido tres motos, las tres con nombre de jugador del Atleti, Marina, Molina y Reina. La cuarta, si llega, probablemente se llame Cebolla.

30 comentarios:

Jose Ramón dijo...

Lo peor es la gota cogotera.
(sin duda)
Nos va a hacer mucha falta el mejor Adrián.

cdelrui dijo...

Aún coincidiendo con sus apreciaciones sobre el gorro de lana y sus formas de llevarlo, suena cruel que nos lo diga a quienes sufrimos los rigores invernales con el estoicismo y la paciencia del que no tiene remedio para la genética, alguien que exhibe un pelazo como el suyo...
Buenos dias.

cristian vieri dijo...

No fue hace año y medio, sino sólo ocho meses cuando Mario Suárez nos asombró en Bucarest. Fíjese cómo será el cambio general del estado de cosas, que hasta la perspectiva temporal se nos altera. Sólo un año y unos días lleva el Cholo entre nosotros y vean el terremoto que ha causado, que hasta dice que el Aleti NO PUEDE ser un club trampolín y que alguien que no conozca nuestra historia NO PUEDE jugar aquí, por buen jugador que sea. ¿Cuándo esperábamos nosotros ver plasmados nuestros pensamientos con tanta claridad? Propongo iniciar suscripción pro busto tremendo del Cholo, (O en su caso, tremenda estatua, tanto da).

Fran Omega dijo...

Desde luego, a una preciosa niña que yo me sé, el gorro de lana le queda monísimo. ¿Cómo podría atreverme yo a ponérmelo?. ¡Jamás!.

Hace un par de meses, creí tener el problema solucionado con el "Gorrito Arda", prenda muy visible, con su punto de originalidad y que se caracteriza por cubrir la cabeza entera (al modo braga de la mili) y tapar también el cuello, porque tiene caída, tal que gorro de pitufo, pero con caída más pronunciada. De esas que crean la ilusión de peinar melena, a señores con profundas entradas como yo.

Sin embargo, ahora no me apetece disfrazarme de turco artista, por muy ardaturanista que siga siendo. Esta torpeza del susodicho, coincidente con el frío polar calderoniano; a mí me ha venido fatal.

Dr. Caligari dijo...

Qué piensa el blog del Thibauting?

Fran Omega dijo...

A mí, Dottore, no sólo me parece graciosísimo, sino que voto por usted para que nos represente.

Es cuestión de estilo y dimensiones.

Carlos Fuentes dijo...

yo haría lo mismo, pero con la caída de culo del Pato Sosa

Libros Mondo dijo...

Secundo la moción, pero exijo que el lungo dottore se haga un Thibauting con gorrito de lana en las nieves dolomíticas. Y con Donis, de fondo, en plan recogepelotas...

Dr. Caligari dijo...

De ninguna manera voy a ocultar mi sagrada calvicie debajo de un gorro, oiga.

Libros Mondo dijo...

Il sacro calvorotta!!!

Russeus Albusque dijo...

Yo supongo que al Thibauting en la tierra de doña Manchego lo llamarán tontá o tontuna, en mi pueblo bolura (además de parecernos fatal que se escriba así y se pronuncie Tiboin), y si lo viera el genial Tip diría aquello de Regardez la gilipolluá, pero la verdad es que a mí me parece muy divertido (aunque el patososing que propugna el Maestro lo sería mucho más).

Hablando de divertido, qué pena que el Sevilla haya cambiado de míster, yo siempre disfruto mucho cantándole su cancioncita al anterior (así de gamberro o de infantil que es uno).

Jose Ramón dijo...

El Cholo ha pensado en el jueves.
(me parece)
47 puntos en 21 partidos está muy bien.
(oigan)

Russeus Albusque dijo...

Coincido con su parecer. Un señor disgusto.

Al menos Torres ha metido un golazo.

Fran Omega dijo...

Conste que una gloria atlética me acaba de poner en mi sitio y, cuando me he quejado del partido de ayer, me ha contestado que no podemos ganar siempre con este equipo, no nos volvamos locos ...

... Y que él no recuerda si ganó dos o tres veces, en toda su trayectoria -que vive Dios que fue larga y gloriosa, añado- en San Mamés.

Jose Ramón dijo...

Partido rarísimo.
Muy bien Gabi.
Yo no hubiera quitado a Adríán.
18 de 18.

Jose Ramón dijo...

D. Vicente es incapaz de encontrarle un hueco a Torres.
Pero es capaz de encontrárselo a............Negredo.
¡Que capacidad!
¡Que tío!
(oigan)

Dr. Caligari dijo...

Mario selección!?!

Jose Ramón dijo...

Suma y sigue...
(oigan)

Benson Señora dijo...

Aparte de saludar a todos. Saludos!
Y presentarme en sociedad. Me Presento!

Les dejo con Furia, el cocodrilo regalado por Fidel Castro que comía bastante mejor que cualquier francés:

http://elpais.com/diario/1995/02/16/agenda/792889204_850215.html

Se les lee desde la Francia (dicho con boca piñonera). Aúpa!

Dr. Caligari dijo...

Señor Benson Señora!

Fran Omega dijo...

Ese acento francés, con boca piñonera, engaña bastante. En realidad, el Sr. Benson es atlético de raza, capaz de comerse vivo el cocodrilo Furia o, en su defecto, sus riñones.

¡Incorporaciòn de campanillas!. ¡Forza!!.

jesusez dijo...

Estoy jugando en un torneo de F7 donde existió un equipo con ese nombre BensonSeñora...algo que ver?

jesusez dijo...

O es un mero homenaje a Sir Alec?

Jose Ramón dijo...

Desastrosa media hora de Cata y Filipe Luis.

Russeus Albusque dijo...

Sí. Yo no termino de entender la titularidad del Cata.

Pero bueno, habrá que confiar en el equipo. Y ver si hay cambios.

Jose Ramón dijo...

No entiendo las razones por las que tiene que jugar Asenjo.

Jose Ramón dijo...

Asenjo es gafe.
(no cabe otra explicación)

Dr. Caligari dijo...

Vaya

Vicente dijo...

No se si es gafe, creo que el gran Campmany lo llamaria melonillo o algo parecido, pero que suba un portero a rematar un corner y colguemos el balon al primer palo es otra cosa.

¡Estaban empanaos!

Noche fria y con resaca se podria titular una nueva entrada.

En cualquier caso:
¡Aupa Atleti!. ¡Fuerza Cholo!

Jose Ramón dijo...

Partido serio.
Muy bien Gabi.