domingo, 30 de marzo de 2014

Tres apuntillos sobre el Athletic - Atleti


1. El equipo tranquilo y el viento en las cumbres

En otro día complicado, el Atleti volvió a ganar en San Mamés, ese estadio precioso al que estamos deseando ir una vez terminen la tribuna del fondo para comprobar in situ cómo suena la grada cantando, si el rojo es tan bonito como en la televisión, si el campo nuevo tiene el encanto del viejo San Mamés (que parece tenerlo), si los bares de la calle Licenciado Pozas y aledaños siguen siendo tan maravillosos como siempre. Bilbao es una ciudad en la que el fútbol, las cañas y cafés de antes y después, las charlas con los locales en las barras de los bares y por las aceras camino al campo, las conversaciones con los vecinos de localidad, tienen un encanto especial. En San Mamés los partidos se viven especialmente bien y por eso las victorias son especialmente bonitas. Ganar en Bilbao dos veces seguidas (que no han sido las únicas pero sí muy importantes) tiene pues un mérito, un pellizco, un valor especial.

El Atleti salió en Bilbao sabiendo, como sabe de aquí a final de temporada, que sólo se puede ganar. Había ganado el Barcelona y probablemente ganaría después el tercer equipo de la clasificación. Y el Atleti salió, encajó un gol rápido, mostró algo de duda y mucho de autoridad y terminó llevándose el partido por 1-2, cuando pudo ser por más y antes.

Antes del partido, un insigne guipuzcoano de la Real que curiosamente no detesta al Athletic y que tiene un cariño especial por el Atleti (algo que quizás choque a los más jóvenes pero no extrañe en absoluto a los que conocen esto desde hace un poco más de tiempo), mandó un mensaje al móvil: “ahora nos damos cuenta de lo fuerte que sopla el viento en las cumbres, de lo tranquilito que se vive cuando se disputa un noveno puesto”. La definición no puede ser más acertada, o al menos en lo que respecta a la afición.

Con el Atleti en lo más alto y la presión constante y tirana que ejercen los perseguidores, acostumbrados a ganar casi siempre y salir siempre de favoritos, la afición encara cada partidos con nervios de partido grande, de esos que quitan las ganas de comer y, cinco minutos después, llevan a devorar compulsivamente una bolsa de pipas de un kilo. El aficionado colchonero encara ya cada partido como un salto al vacío, con el estómago encogido, la duda sobre los hombros, los malos augurios revoloteando cada pensamiento, las uñas al mínimo. En la cumbre, efectivamente, cada rachita suave de viento capaz únicamente de mover un papel en la falda de la montaña se convierte en una amenaza de muerte, en una posibilidad de desequilibrar al montañero y hacerle caer por un precipicio. En la cumbre, cerca de la cima, todo es más peligroso, más estresante, más incierto.

Curiosamente, uno no ve al equipo, esa máquina de competir que nos hace felices partido a partido, con los nervios de la grada. De haberse jugado el partido de ayer hace quince jornadas, uno hubiera acabado contento pero no exultante tras haber visto a un Atleti superior aunque no brillante, con alguna duda de más y mucho más oficio del esperado, con personalidad para entrar a empujones en los bares llenos de gente y, aún así, no recibir ni un reproche.  El Atleti transmite una seguridad y una autoridad que a la grada nos llega deformada, caricaturizada por años de experiencia en sorpresas, limada en las esquinas por las opiniones disparatadas de la prensa y su obsesión por inculcar en el aficionado una sombra de duda con la esperanza de que no se quiebre el statu quo, relativizada por el vértigo de un futuro de infarto en las próximas semanas. El nervio, empero, es más cosa nuestra que de ese equipo fantástico que nos hace frotarnos los ojos semana a semana, partido a partido, demostración tras demostración.

2. De la presión como una de las Bellas Artes


En los partidos del Atleti suele haber algo que guste especialmente al aficionado, unas veces unas, otras veces otras. Ayer fue asombroso el partido de Costa, siempre preparado para pelear, para correr, para marcar. Con algo más de suerte habría marcado dos más, con un poco más de acierto el Atleti habría cerrado el partido rápido y no habría tenido que desgastarse tanto.

También ayer quedó claro que con Filipe Luis y Koke el equipo gana muchísimos enteros, que Mario sigue siendo frío aún en los partidos calientes, que un medio centro defensivo no puede parar y desentenderse nunca, aunque acabe de haber hecho  un buen pase o una buena recuperación. Quedó claro también que Gabi es una referencia y que quien supla su ausencia en el próximo partido de liga tendrá frente a sí un desafío importante. También, que los centrales son muy complementarios y tienen un nivel de solvencia del que nos acordaremos muchos años, que Juanfran ayuda y mucho con sus entradas hasta la cal cuando el rival ha basculado en bloque hacia el otro lado. Sosa salió con buena nota y poco fuelle del dificilísimo encargo de suplir a Arda, de quien esperamos un buen partido ante el Barcelona y sólo Raúl, trabajador pero impreciso, fallón en algunos pases y acertado en otros estuvo por debajo del nivel que esperamos de él.

Pero dejando de lado lo que cada uno hace, obviando los fogonazos y la verdad incuestionable de que una mala tarde la tiene cualquiera, lo que realmente llama la atención en este equipo son esas ráfagas de presión al rival. Ráfagas porque no es posible mantener ese ritmo durante todo el partido, ráfagas porque no siempre es necesario imprimir a los partidos ese nivel de ambición mordedora que vemos a ratos. Pero cuando hace falta, cuando la cosa se pone fea, cuando es necesario que el rival esté incómodo y recule, buscando los espacios en su propio campo ante la asfixia a la que le somete el Atleti cuando está cerca de la medular, el Atleti funciona como una máquina de precisión recuperadora, de demolición controlada. Esa estampa de dos, tres jugadores del Atleti encimando rivales, dándose relevos en la presión, forzando uno el error del rival para que recupere otro, saliendo por fin con el balón jugado es para el que suscribe fútbol puro y valiosísimo, tan emocionante como el juego de orfebrería del Barcelona de hace unos años, como el fútbol alegre y abierto de algunos equipos brasileños del pasado.

Pero lo más sorprendente de todo es que, una vez recuperado el balón, una vez derribada la presa por la carga controlada y en relevos de la jauría que sale del campo del Atleti, el equipo no se acelera o se ofusca. A veces, sí, busca el fútbol más vertical y encuentra a Costa corriendo entre huecos, adelantando rivales en sus portentosos cuatro, cinco primeros metros. Pero en otras ocasiones el equipo recupera y, al no haber opción de contraataque explosivo, toca y toca y busca espacios pequeños y salir de ellos combinando y con calidad, algo especialmente vistoso cuando coinciden Filipe Luis, Koke y Arda en el espacio.

La presión como forma de asfixia al rival, la presión como forma de recuperar un balón para salir jugando rápido o tocando en corto, para lanzar el contraataque o superar por calidad combinando en espacios cortos. La presión como seña de identidad, la presión como una de las Bellas Artes.

3. Del desgaste y la tensión

Tras el partido es necesario e imprescindible el descanso, el baño y masaje, el relax y la recuperación. Tras el partido se nota la pérdida de líquidos, el agarrotamiento de los músculos, la fatiga mental a la hora de encarar que, en pocos días, casi horas, habrá otro partido clave, otro partido importantísimo a cara de perro contra un rival potentísimo.

Una vez terminado el partido es normal notar la euforia por el resultado, la alegría compartida en los abrazos con los compañeros,  la satisfacción del trabajo bien hecho.  Poco después, sin embargo, lo normal es empezar a notar cansancio, sobrecarga, agotamiento incluso. Tras dormir, si es que se consigue con tanta emoción, al levantarse el cuerpo habrá recuperado parte de la energía perdida pero lo normal es que se note entumecido, cansado, raro, como necesitando vacaciones. Las piernas están bloqueadas, la espalda acumula tensión, hasta el último músculo, incluso esos que no se sabía en la víspera que uno tenía, duele.

En ese momento toda la responsabilidad recae en la cabeza: no hay mucho tiempo para descansar, en dos o tres días hay que hacer otra proeza, otro esfuerzo sobrehumano, otro maratón concentrado para el que hay que mentalizarse. Hay que aprovechar al máximo el período de descanso, estirar músculos, hidratarse convenientemente, comer bien pero no demasiado. Entre partido y partido la higiene de vida y la sensatez con claves: descansar, comer bien, dormir, mentalizarse. Prestar atención a los músculos que más sufren, no descuidar el resto, mantener la cabeza despejada y la mente clara. En pocos días, casi horas, otro desafío enorme, otra proeza.

¿Hablamos de los jugadores? ¡En absoluto! Ellos sabrán lo que tienen que hacer, que para eso tienen cuerpo médico y fisioterapeutas de guardia. Aquí hablamos de nosotros, que esto es agotador para el aficionado. Siguiendo una dieta rica en cerveza de lata, pistachos y patatas fritas, el aficionado debe tratar de sobreponerse a la tensión extrema de cada partido, al desafío para las rodillas que supone levantarse del sofá de sopetón cada vez que Diego Costa arranca a correr camino de la portería rival, al riesgo para pectorales y hombros que supone echarse las manos a la cabeza cada vez que Mario le da un pase medido a un rival. A estas alturas de la temporada el aficionado tiene delicadas las yemas de los dedos de tanto pelar pipas y tiene disparado colesterol, triglicéridos e índice de bocabits en sangre, sufre trastornos del sueño y experimenta hinchazón de pecho y fatiga en los músculos de la media sonrisilla cuando entra en la oficina los lunes. Un tormento, oiga.

Ya queda menos, señores. Un esfuerzo último y contenido, sean Vds perseverantes, aprieten los dientes y llenen las neveras. Tenemos una misión y no podemos defraudar a los chavales. Partido a partido, aperitivo a aperitivo, entre todos podemos.

43 comentarios:

Libros Mondo dijo...

¡Podemos!

Jose Ramón dijo...

Es cansadísimo pero merece la pena.
(oigan)

Dr. Caligari dijo...

Oiga, que yo durante el primer tiempo he comido atún con fréjoles.

Anónimo dijo...

Uno que estaba en 270 de LDL en octubre ha bajado a 150 a base de:

i) Partidos de fuera.- meterse en perfusión botes de Danacol y toneladas de nueces mientras juega el Aleti.

ii) En el Calderón, pipas. Muchas.

El caso es que el médico no lo entiende. Yo, mientras, sonrío. Ja, ja.

Aupa Aleti.

Abantos dijo...

Si, podemos. Otros empiezan a darse cuenta, y tiemblan.
Esto va a ser un maravilloso sin vivir hasta el final.
El próximo, día del niño, a ver si nos vemos por el Calderón en temporada tan grande!!!

Anónimo dijo...

Y es que señores, nosotros no podemos bajar el pistón ni un momento. La más mínima desatención puede provocar el hunidimiento.
Por un lado, porque nosotros no somos de sacar pecho porque si lo hacemos nos lo hundirán enseguida y, por otro lado, porque observamos la actitud que prensa, TV y árbitros tienen hacia nuestro equipo poniendo zancadillas de todo tipo y deseosos de vernos caer.

Lo único que podemos hacer es mantener la intensidad y la concentración, triplicar esfuerzos y seguir demostrando, juegue quien juegue que esto es un equipo y todos nuestros jugadores son igual de valiosos.

Por parte de los medios de comunicación serviles de los delincuentes de blanco espero una campaña de desgaste en la eliminatoria de Copa de Europa que nos enfrenta al FCB buscando asperezas que tanto al FCB como a nosotros nos afecte en liga. Tenemos que ser más listos que todo esto pues, aunque serán partidos duros, la imagen que se ofreció en el último partido de liga con Messi abrazándose a Arda y Piqué con Villa (por poner unos ejemplos) es una imagen que no se puede ver cuando juegan otros, siempre tramposos y maleducados.

¡¡¡VAMOS ATLETI, MÁS FUERTE AHORA!!!

Antonio dijo...

Seguimos señores, no desfallezcan, queda lo más duro pero también será lo más bonito, le seguimos poniendo fe, entusiasmo, cerveza y jamón, déjense de pipas ni miserias...jejeje

Ayer fue el cumple del Profe Ortega, que tío.....dale, dale, dale!!!

cristian vieri dijo...

La presión. Esa, ejecutada en primer lugar por Etoo y después por el resto, fue a mi juicio la principal seña de identidad del equipo de Guardiola y la clave que sujetó todo lo que obtuvieron. Ver a mi Aleti hacer algo parecido me parece fascinante, al venir de casi dos décadas de jugadores y entrenadores melifluos y blandengues. Hacerla así -la presión- es un arte futbolístico dificilísimo y puede que nos dé lo que tanto ansiamos.
Coincido con vd. en su juicio sobre Raúl García en el partido. ¿No creen que está adoptando un papel de perdonavidas trifulquero al estilo del macarra tolosarra que le hace dispersarse un poco e irse de los partidos a ratos? Me preocupa. Aunque también su ausencia en Barcelona. Se ha convertido en un jugador casi imprescindible, quién lo iba a decir, y el equipo le necesita despierto y espabilado, centrado en lo suyo, que es jugar.

Libros Mondo dijo...

Pues yo discrepo totalmente con ambos: a Rulo le veo magníficamente. En Bilbao no le vi mal en absoluto (salvo en el error de rematar de primeras con la derecha un gran pase de Filipe, que pudo parar y embocar a gol con la izquierda) y le recuerdo al menos dos pases al primer toque que habilitaron a la Bestia para marcar. Y si hablamos de PRESION, después de Gabi va Rulo.
Para mi Raúl García es imprescindible desde el día que llegó al Atleti.
Y, por favor, don Cristian, le ruego que no vuelva a comparar al navarro con el cochino de Tolosa.
En fin, que sí, que mañana le echaremos de menos.

Carlos Fuentes dijo...

discrepón!

Roppongi dijo...

Es emocionante ver a este equipo.
Remontar un partido en San Mamés echándole más testosterona que el adversario y en ese ambiente, pone la piel de gallina.
Y eso que empiezan a notarse los nervios: los centrales, Curtuá, menos sueltos que otros días.
El bajo rendimiento de Mario Suárez es evidente, y con Tiago dando muestras de prejubilación física forzosa, la salida del francés grandullón a mitad de temporada me tiene un poco mosqueado. ¿Alguien sabe por qué salió de verdad?

stroheim dijo...

Filipipi ahora es Don Felipe Luis, el mirindas es el señor Joao Miranda, la lagartera es Don Diego Costa, el primero de los payasos seguido de Fofó, Miliki y Fofito es un tal Don Gabriel -verdadero arcángel-, la cunda del Uruguay rebautizada: el señor Godín, la churrera navarra se ha transformado en Don Raúl García, el señor Koke Resurreción siempre fue y será Koke, la vikinga se llama Don Juan Francisco, cuantró es el excelentísimo Thibout Courtois...La dignificación de estos señores al rescatar su nombre, incluído el empanado de Mario Suárez, es pareja a la dignificación de nuestro equipo: ni el pupas, ni castañeras, ni sociedad de descanso, aborígenes o el cluz del innombrable padre de caracorner. Han rescatado el nombre del Glorioso Atlético de Madrid oiga, in vino veritas y gracias a Don Diego Pablo Simeone. Ya hemos ganado.

Libros Mondo dijo...

¡Buenas noches!

cdelrui dijo...

Pues será todo lo peligroso que sea eso de estar en la cumbre, pero las vistas son las más bonitas...

Buenos y nerviosos dias.

cdelrui dijo...

Lo que he dicho antes ya lo había puesto usted en la entrada anterior, ¿verdad?.
Eso me pasa por adelantar acontecimientos. En orden, oiga. Partido a partido incluso al leer...

Buenos dias.

cristian vieri dijo...

Don Libros, en cuanto a lo imprescindible de Raúl, sólo nos separa el "casi". Y no es por comparar con el guipuzcoano modelito de pasarela, es que a veces le veo perderse en trifulcas innecesarias, esas en las que es maestro el macarra de barba pelirroja, y no me gusta. Ah¡ y es completamente necesario llamarle Rulo? Es que da algo de grima, no sé si me explico.

Anónimo dijo...

Cristian Vieri no se confunda, Raúl García es de los pocos jugadores del Atleti que sabe llevar al árbitro. Hay muchas veces en que hay que decir cuatro cositas al árbitro o al rival porque si les dejas se te suben a la chepa. Ya de por sí, la línea arbitral para nuestro equipo es terrorismo puro para que encima nos estemos callados. Al menos Raúl García defiende el castillo.
FORZA ATLETI.

Carlos Fuentes dijo...

yo también creo que a veces se queja demasiado, por demasiadas cosas y durante demasiado rato ...no le compararía yo con el del abriguito de entretiempo, eso sí.

Libros Mondo dijo...

En Elche ya no tienen uñas, tienen muñones...

Jose Ramón dijo...

Vamos allá...

Jose Ramón dijo...

Yo he visto el partido sin sonido.
Pero por lo que leo, Salinas ha estado "brillante"
Una sabia opinión al respecto.
http://t.co/XmXc7k7DPA

Jose Ramón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Libros Mondo dijo...

Bona nit!

ISMAEL dijo...

Sin uñas y con sedantes.
Yo también quité el sonido en la retrasmisión.
Hoy me he levantado como si me hubiesen dado una paliza. Qué tensión.
Opino:
- Que con Costa en el campo les habíamos ganado.
- Que la última falta que nos impidió sacar el arbitro era gol cantado.
- Que Raúl protesta, y hace bien. Aunque debe buscar una medida más justa.
- Que el colegiado tolosarra es odioso hasta la arcada seca.
Fin.
A coger aire hasta el sabado.

Libros Mondo dijo...

Luis Aragonés, 23 de junio de 1992: "Julio Salinas es tonto de baba. Ha nacido tonto, que le va a hacer. Yo le he tenido en mi equipo y sé que es tonto".

Dr. Caligari dijo...

Parece que D.C. pueda volver pronto.

Libros Mondo dijo...


http://www.elplural.com/wp-content/uploads/2014/03/CartaCorreaCerezo.pdf

Anónimo dijo...

Con todos los respetos a "stroheim" le diría que yo a los jugadores del Atleti jamás les he puesto ápodos absurdos y me molesta mucho que se haga. Los jugadores del Atleti son los mejores del mundo y esa burla es propia de necios que tienen amigos vikingos y adaptan los ápodos que estos indeseables les ponen a nuestros jugadores en plan despreciativo.
FORZA ATLETI

Alfonso dijo...

Soy nuevo por aquí, y aunque llegue un poco tarde, me gustaría ponerles algo que escribí tras la muerte de nuestro eterno zapatones, espero les guste, saludos.

Tendría yo seis años, o cinco, o cuatro no lo se, alguien cercano a la familia con el afán de quedar bien o de salvar el evento sin importarle mucho el gustar o no gustar, me regalo una camiseta del Rayo Vallecano, equipo madrileño de garra y entrega que por aquellos tiempos tampoco despuntaba como para que fuese el regalo preferido de un chaval. El Atlético de Madrid andaba en las mismas que su vecino, pero no se muy bien porque sin importarme mucho el que dirán espete a bocajarro a mis invitados que aquello no era de mi agrado, que yo era del "Atleti", todos me miraron con sorpresa y rieron aquel comentario gracioso del chaval como se ríe uno de cualquier chiste espontáneo de un crió inocente que no sabe muy bien lo que dice.
Al terminar la celebración, me acerque a mi padre, una persona muy sería y poco amigo de caprichos y niñerías y le dije, Papa se puede cambiar la camiseta? Mi padre ya con menos ganas de risas, me dijo:
Un regalo no se cambia nunca.
Aun tuve que vestir la elástica del Rayo varios partidos en el parque, era lo que había, soportando las risas y vejaciones de los de siempre, que más da lo que lleves puesto si no es lo suyo, pero paso el año y uno cumple si Dios deja, de forma matemática cada 365 días justos y entonces me vine arriba, Papa quiero la camiseta del Atleti.
Mi padre me miro incrédulo, gran seguidor del Valencia y del fútbol en general no entendía porque su hijo no espabilaba y sentía los colores del equipo ganador.
Eso si por encima de todo el respeto y a los pocos días desenvolvía mucho más que una camiseta de un equipo de fútbol, tenía en mis manos sin saberlo una forma de pensar y entender las cosas que nunca ha estado muy de moda, da igual la época.
No me despegué de aquella camiseta hasta que me hizo llagas, tener una camiseta de un equipo de fútbol era una meta que no todo el mundo podía conseguir.
Pasó el tiempo y las ligas y llego mi comunión, era tiempo de echar un ordago, yo no sabía lo que era un ordago, pero esperaba el momento como un animal de presa agazapado en su escondite y el momento llega, siempre llega si uno sabe esperar y entonces un Domingo estando en torno a la mesa mi padre va y se lanza, yo le esperaba y dice, hijo que quieres que te regalemos por tu comunión, yo tranquilo, pero firme, le dije, Papa quiero ser socio del Atleti, no puedo describir el semblante de mi padre, entre sorprendido y absorto, sólo me dijo:
Hijo es tu comunión, a mi no me apetece hacerme socio del Atleti y puedes pedir un montón de cosas que usarás siempre, una cámara de fotos, un reloj, Papa si tu quisieras a mi lo que más me gustaría es ser socio del Atleti.
Se que mi Padre hizo un esfuerzo supremo pero mi regalo fue ser socio de los míos, nunca se lo podré agradecer suficiente, aguanto, si el tiempo no me engaña tres temporadas, el Atlético no ganó ni a las chapas, nunca me importo mucho.
Aquella religión me embarcaba en un viaje sin retorno que me hacia adorar el fútbol, sin ganar nada.
El sacrificio pasa factura y mi padre aguanto lo que pudo y se acabo.
Da igual que tiempo haya pasado sin poder asistir a cada partido, da igual que resultados ha conseguido este equipo en toda mi vida, la filosofía del Atleti, su forma de trabajar, su historia es la que me hace sentir mis colores.
Y saben que les digo, que personas como Luis Aragonés hacen que estás cosas que no sabes porque te pasan tengan un sentido, Gracias Luis, eres parte de nuestras vidas y desde aquí, desde la diminuta opinión de un Atlético del montón, desde la distancia, son ejemplos como tu, los que nos han hecho amar este de deporte y a nuestro Club.
Luis eres muy grande y nunca te olvidaré, eres el Padre de mi Atleti, historia del Fútbol y ejemplo de sinceridad hasta el final.
D.E.P. Luis Aragonés.

Jose Ramón dijo...

Vamos allá...

Dr. Caligari dijo...

Qué vuelva Ignacio Camacho ya!

Libros Mondo dijo...

Secundo la moción.

Libros Mondo dijo...

"No olvidemos que el Barça hizo cuatro goles hace poco en un campo de aquí al lado"
Ja ja ja!!!

Libros Mondo dijo...

Oigan, a este señor ¿qué le pasa? ¿Se fue a por el pan y no ha vuelto?

Libros Mondo dijo...

Para el o la que tenga gónadas de oírlo, aquí sale el ilegítimo Presidente de Cluzz diciendo idioteces totalmente ebrio. Qué bochorno.
http://www.cope.es/player/Cerezo-en-El-Partido-de-las-12-Van-a-jugar-los-dos-mejores-equipos-del-mundo&id=2014040900500001&activo=10

Jose Ramón dijo...

Vamos allá...

Libros Mondo dijo...

Enhorabuena a todos, compañeros. Por noches como esta se compensa todo. No voy a citar a nadie para no tener lapsus, pero, ahora mismo, ebrio y mudo en mi casa, con ganas de llorar de alegría, pienso en todos ustedes y los siento muy cerca en mi sentimiento.
Ahora a por Morriño, que dejará en el banco a La Máquina y no nos dará ninguna pena eliminarles. De los otros, pienso yo, se encargará como debe el Pep.
La final la decide Zapatones.

Un beso grande!

Libros Mondo dijo...

Don Vito: retrátese usté y dé un ¡Forza Tiago!

Antonio dijo...

Que equipo tenemos señores....Forza Atleti...

Vicente dijo...

Todavía me duele la cabeza. Y no pobre el alcohol ayer...
Forza Atleti!!!

Libros Mondo dijo...

http://futbol.as.com/futbol/imagenes/2014/04/09/album/1397065001_500610_1397077033_album_grande.jpg

Vicente dijo...

Fíjense si me dolía la cabeza que hasta perdí las nociones, básicas, de escritura.
Obviamente, no probé el alcohol...

Anónimo dijo...


Al igual que uno espera la siguiente entrega de John Connolly, aquí estoy esperando el relato del Sr. Fuentes del partido de ayer.

Espero que se detenga especialmente a cómo Tiago sacó la pelota con la cabeza alta, de cómo Tiago entró en el carril del seis para cortar una contra como si le fuese la vida en ello y de cómo sacó al equipo a agradecer a la gente.

O de cómo no anduvo la gente nerviosa sino feliz.

Aunque, ahora que lo pienso, parezco el Sr. Lara diciendo quien gana el Planeta.

Aloysius