lunes, 8 de octubre de 2007

Universos paralelos

Estos fines de semana tan intensos dan lugar a curiosas comparaciones. El abandono de Hamilton, la vice-canasta de Amaya Valdemoro y su gesto de rabia e impotencia, la rocosa fe de la selección inglesa de rugby o la remontada del Mallorca dan mucho juego. Pero, miren Vds por dónde, justo de esto no hablaremos.


Llegaba Francia con poca confianza a los cuartos de final de “su” Mundial de rugby. Tras un inicio de campeonato titubeante, se jugaban el pase en Cardiff y no en París, como estaba previsto. Su entrenador Laporte, polémico y cuestionado por la afición, no tenía claro cómo plantear un partido decisivo ante los legendarios All Blacks, los favoritos ni más ni menos. Los All Blacks venían de ganar a los franceses los últimos cinco amistosos y se perfilaban como candidatos al título tras varios paseos militares.

Llegaba el Atleti a Barcelona tras una buena serie de partidos, después de ganar los últimos seis con suficiencia y hasta holgura. Es verdad que no se había enfrentado a rivales de peso pero las sensaciones que transmitía el equipo eran cada vez mejores. El entrenador, polémico y cuestionado por la afición, parecía haber dado con una alineación fiable y una idea de juego. No jugaban en casa sino en el Nou Camp, en casa de uno de los mejores equipos de la liga, candidatos al título tras varios paseos militares, pero la moral no era baja.

Los franceses ya habían logrado hace años una remontada histórica contra los All Blacks en Twickenham, gracias a la que se metieron en la final del mundial. Podía ser una referencia para creerse que en el deporte todo es posible, también remontar ante un equipo superior. Pero no dio esa impresión. Laporte sacó un equipo algo raro, sin Michalak, uno de los jugadores llamados a aportar dinamita al juego de ataque, al rugby a la mano que ha caracterizado a la selección francesa desde siempre. Laporte parecía renunciar a su esencia, parecía conformarse con una derrota digna y no demasiado abultada como salida a su propio campeonato desde, ironías del destino, lejos de casa y en un estadio ajeno lleno de neozelandeses y galeses.

Se dice que al Atleti se le da bien el Nou Camp. En ese campo hizo Caminero el recorte que sale en la película de Almodóvar y que borró al Barça de la liga del Doblete. En ese campo Torres marcó goles importantes y Agüero empató el año pasado un partido que se pudo perder. Estas efemérides podrían ser la referencia que sirviera a los jugadores del Atleti para cobrar más confianza aún tras la buena racha de partidos. Aguirre sacó un equipo ofensivo con los dos delanteros titulares, dos interiores incisivos y Pernía para parar al mejor jugador del momento, Messi. El aficionado atlético sabía no obstante que el partido era complicado, que era la piedra de toque para ver la dimensión real del equipo aunque perder con este Barça, más aún en su campo, no sería raro.

Tras la haka y aparente desprecio por el desafío de los jugadores franceses, el partido siguió el guión que se esperaba. Francia no podía con el vendaval neozelandés y los All Blacks dominaban en todas las facetas del juego. Mediada la primera parte no parecía que los franceses pudieran ni siquiera anotar algún punto. Los All Blacks ofrecían maneras de rodillo y los franceses parecían asumir su papel de comparsa. Al descanso, 13-3 para los nozelandeses y ríos de cerveza en Auckland.

El Atleti empezó el partido confiado y jugando al fútbol. Sí señores, y jugando bien. Tocando en el centro del campo, anticipándose y levantando la cabeza. Pernía tuvo una ocasión pero el balón se lo quitó en el último suspiro Messi, el mundo al revés. El Barça no entendía bien lo que pasaba, por qué iba a remolque de un equipo recién llegado que no le dejaba tener el balón. La confianza crecía en los jugadores y en los aficionados, la imagen del Atleti era buena y ríos de pacharán en el distrito de Arganzuela.

Llegó el descanso y algo debió pasar en el vestuario francés. No sabemos bien qué, pero debieron hablar largo y tendido. Al poco de la reanudación marcó Francia un golpe de castigo que les ponía a tiro de ensayo y ensayaron, qué cosas. Empate, aunque con mucho tiempo y muchos maorís por delante. Pero empate. Y fe. Nueva Zelanda tiró de fuerza y también ensayó por ganas y fe y calidad y casta. Cinco arriba, sin transformación, pero algo había cambiado. Los franceses se lo creían a pesar de haber perdido el fruto de la remontada, a pesar de ir de nuevo por detrás, a pesar de tener enfrente un equipo temible y todo un partido por delante.

Se llevó Messi un balón por la banda sin aparente peligro, puso la bola en el centro del área sin excesiva fe y sin excesivas posibilidades de remate, con la defensa bien colocada. Salió Abbiati y se acordará toda su vida de lo que pasó, igual que toda la hinchada se acordó de su señora madre en ese instante. Un fallo, no pasa nada, estas cosas pasan; aún así hay que seguir fiándose de uno, se está jugando bien. Según acabó el equipo esta reflexión, gol de Messi. Un buen gol tras una buena pared que quizás, si en vez de Pablo hubiera estado John Terry, nunca hubiera llegado a Messi. Pero gol, dos cero, cara de desconcierto, enfrente un equipo temible y todo un partido por delante.

Se pudo quedar noqueada Francia ante el ensayo de los Blacks, conseguido en un momento de esos que los entendidos llaman “psicológico”, pero no fue así. De hecho, aquí es donde nuestras dos historias paralelas se cruzan. Sacó Laporte a Michalak buscando el juego a la mano, la esencia del juego francés, la identidad del equipo. Se podía ganar e iban a intentarlo, en cualquier caso mejor perder siendo uno mismo que dejarse arrasar por esos tíos tan brutos. Salió Michalak y a los tres minutos rompió la línea neozelandesa y ensayó Jauzion, poniendo a Francia por delante a diez minutos del final. Cualquiera sabe que diez minutos ante los All Blacks son como treinta segundos ante Mike Tyson, así que aún podía quedar lo peor. El ensayo vino en una jugada con un más que posible avant francés, es cierto, pero eso no le quita mérito a un equipo que se creyó que podía ganar.

Con cero a dos, conseguido en un momento de esos que los entendidos llaman “psicológico”, el Atleti se hizo chiquitito, se le aflautó la voz y se quedó sin barba. Puede ser entendible, pero no admisible. Aturdido, el Atleti se olvidó de que hasta el error (que es algo que puede pasar a veces) y el gol de Messi (que, según está, es algo que va a pasar siempre) había jugado bien. Perdió la confianza, perdió el norte y perdió la casta. Quedaba mucho partido y el Atleti firmó un armisticio prematuro.

Hasta el final lo intentaron los All Blacks, como era de esperar. Series larguísimas de percusiones, caídas y pick and go’s, ganando con sudor y sangre cada metro hasta las proximidades de la línea de ensayo francesa. Placajes y más placajes franceses, concentración absoluta y alguna irregularidad en los rucks. Los All Blacks renunciaban a jugar a la mano, una de sus señas de identidad, para chocar una y otra vez contra la delantera francesa, empeñada como si les fuera la vida en ello. Nueva Zelanda lo intentaba y lo intentaba con furia pero los franceses, con la mandíbula apretada hasta romper los protectores dentales, aguantaban el asedio mientras miraban el reloj, conscientes de que no podrían aguantar siempre.

Tras el segundo gol, el Atleti bajaba los brazos. Olvidaba que, quizás con fe y entrega se podría dar la vuelta a un partido ante un rival superior, olvidaba que jugaban en un campo que no se da mal, olvidaba también el vergonzoso 0-6 del año pasado que, por sí solo, debería valer para que los jugadores salieran echando humo por las orejas y espuma por la boca. Lo definió bien un comentarista de Canal +: “parece que la estrategia del Atleti es no enfadar al Barcelona”. El Barça jugaba al tran-tran, sin despeinarse (algo que no gustó a la grada), y de la escasísima presión de los jugadores del Atleti salían los del Barça charlando entre ellos del mar y los peces. Mientras, al Atleti le duraba el balón dos toques. Mención especial una vez más para Iniesta, ese jugador exquisito que viene a ser a su equipo lo que el alicate Leatherman al excursionista o Joselito Calderón a la plaza de las Ventas: vale para casi todo y casi todo lo hace bien. La entrega de armas total vino con el cambio de Agüero, quizás el único jugador capaz de formar un lío en pocos segundos. Toda una declaración de principios.

Francia ganó un partido ante un equipo superior por creer en ellos mismos, por fiarse de lo que hasta ahora les ha hecho grandes, por orgullo. Un insigne lo definió a la perfección al acabar el partido: “Francia ha ganado por tener un himno”. Francia juega el próximo fin de semana las semi-finales del Mundial, algo impensable hace una semana, y puede considerarse hoy favorito para el título que jugará en casa. Todo por creer en ellos.

El Atleti perdió un partido de los que se pueden perder, pero la imagen que dio fue la de un equipo al que se puede ganar de forma intolerable. Si el Atleti hubiera sacado casta y ganas y hubiera peleado con furia hasta el final no tendríamos la imagen que hoy nos queda, incluso con el mismo resultado. Al Atleti le falta fiarse de sí mismo, tener ambición y personalidad, mostrar a los rivales que ganarles no es gratis ni fácil, ganarse el respeto de los equipos grandes y el temor de los pequeños. Falta esa confianza que vemos en el mundial de rugby, falta esa fe que pensábamos que Aguirre iba a inculcar, faltan cinco canteranos que expliquen al resto que los brazos no se bajan ni para atarse las botas.

13 comentarios:

Borja y Pablo, atléticos por una vida. dijo...

Jajaja... la verdd es que es el culpable del primer gol del Barça, pero no fue el único... otros como Pernía y Maniche son tan responsables como él; somos un equipo para todo... asi que la responsabilidad es general.

Aquí es donde se nota la diferecna entre equipos como el Barça y el Atleti.

1 abrazo!!!

ismael dijo...

Estimado Fuentes. Aplaudo su artículo, y el comparativo entre lo ocurrido en ambos partidos. Pero, hecho en falta, alguna referencia más clara, hacia lo que se condidera uno de los escandalos más preocupantes, de la historia reciente del Rugby: la bochornosa actuación del arbrito, que fue quien gano el partido a Nueva Zelanda para solaz de los Franceses. Frases como "alguna irregularidad en los rucks", o "más que posible avant francés" (ensayo de Jauzion), no describen el robo que sufrieron (con la cara bien alta, aunque en equipaje de dudosos colorines) los All Blacks. Me gustaría conocer su opinión.
Por otro lado, en lo que nos atañe, no me extrañó demasiado. El equipo huele a blando.
Se suponía que Aguirre iba a darle garra al equipo, y le da risa. El cambio de Agüero (que no había aparecido, es cierto) lo define como técnico.
Mi opinión es que el equipo está por hacer, está improvisado. Tiene tanta artillería que gana partidos con solvencia en el marcador, pero no en el juego y, a la que se le tuerce el tema, se descompone. Yo no leo las mentes ajenas, pero tenían miedo, se les veía claramente en la cara, en los ojos.
Y de eso que trata su artículo, de la falta de fe, del canguelo, tengo que suscribir su opinión.
Dos cosas, y acabo:
- Sigo buscando a Maniche. Ya sé que es torpeza mia, pero es que no lo veo. Por favor ayudenme! Si a ese paquete se le puede comparar con una sola bota de Riquelme, es que debo reciclar mis conocimientos futboleros.
- Cuando he visto sus fotos de portada del artículo, he echado de menos que pusiera a Pablo al lado de Chabal. Nada, solo para ver la diferencia de caracter que refleja el semblante.
Hala.

Carlos Fuentes dijo...

por partes
en cuanto al robo o no robo de Francia, es verdad que hay muchos indicios de arbitraje excesivamente favorable a los franceses, no sólo en el avant y en el comportamiento en los rucks sino a lo largo de toda la segunda parte, en la que no hubo ni un golpe a favor de los blacks a pesar de tener un 77% de posesión. Sobre esto se extiende Juanjo Vispe en su blog
http://blogs.plus.es/el_blog_de_vispe/
hay también interesantes comentarios (muy numerosos) a favor y en contra, con un par de reflexiones generales a tener en cuenta: los partidos de rugby normalmente los gana el mejor y el árbitro rara vez es determinante al 100%, como ocurre en el fútbol. QUe el arbitraje no fuera bueno no explica la renuncia de los AB a arrasar a Francia en la primera mitad (era tradicional en los AB que empezaran a jugar bonito una vez que habían asegurado la victoria) ni a jugar por las alas, a la mano y evitando el contacto directo y el pick and run. NZ se equivocó en este aspecto, Francia jugó bien su partido (casi 180 placajes buenos, ahí es nada) y ganó. Tampoco se ha hablado de la importantísima pérdida de los dos medios de NZ en el peor momento posible, tras el empate francés y con la necesidad de una remontada posterior.
Una segunda reflexión: en rugby no se discute a los árbitros y no hay más que hablar. Es posible que se equivocara, pero ahí debe quedar. Hablar de robos es más propio del fútbol, es más propio del rugby plantearse si los franceses tienen derecho a estar orgullosos de esta victoria. Hablo de la gente del rugby, no del público general o de recientes advenedizos.
En cualquier caso el objetivo del artículo no era tanto analizar el partido de rugby como mostrar que, a fuerza de casta, se puede ganar prestigio, confianza, autoestima y puntos.
En cuanto al Atleti, coincido con Vd. Como Vd, me fijé en Maniche y no le ví, aunque quizás no sea el partido ideal para medir su aportación (frente a Deco, Xavi e Iniesta creo que muchísimos buenos centrocampistas no lo parecerían). El equipo echa de menos alguien que les recuerde qué camiseta llevan. El partido del sábado puede que no fuera indicado para ganar puntos pero era ideal para ganar respeto, y no se consiguió ni uno ni otro. Y esto puede ser un problema gordo a medio plazo.

Jesús dijo...

Salud, Maestro,

coincido en casi todo (lo dije de viva voz a eso de las 9 y veinte del domingo) lo que comenta: dimitimos del partido en el minuto 19 de la primera parte. 2-0 es mucha losa. El cambio de Agüero lo aplaudo y ya me extenderé en sus porqués. Y, curiosamente, de todo el equipo lo único que me gustó fue Maniche. Pena que no tengamos a Deco (que es lo que nos hace falta y no Riquelme, como a estas alturas deberíamos ya saber todos). En fin, que me voy a las playas de Gata. Mandaré besos.

Jesús dijo...

Por cierto, ya tenemos rivales de la liguilla UEFA:

Panathinaikos (GRE)
Lokomotiv (RUS)
Copenhague (DIN)
Aberdeen (ESC)

Ahora queda ver con que dos jugamos en casa y con que dos fuera. Humm, sueño con viaje a Escocia...
Forza Atleti!!

Jesús dijo...

Pues no, griegos y escoceses en casa...

ismael dijo...

Correcto, tiene Ud. razón, no hablamos de rugby, sino de futbol. En lo de los arbitros ya no estoy tan seguro de coincidir con usted. En Rugby no se discute, cierto, pero como se descuiden acaban como en el futbol. Ya se sabe, una vez abierto el melón....
Por otra parte, habla bien Jesus cuando dice que nos dejemos de Riquelme: Eso ya pasó, y prometo no volver a mencionarlo.
A cambio, y si su desplazamiento no se lo impide, le ruego me verse sobre las virtudes del denominado Nuno (que ya me diran si no da pistas el nombrecito). Lo digo por mi ignorancia, y para la reparación de mi negadez al no saberle encontrar la gracia.
Insisto, es un ruego, no un desafío.
Y, no me puedo resistir a decirle que, por su culpa ( o gracias a usted, que viene a ser lo mismo), no puede dejar de bailar en mi cabeza, la conocida estrofa que rezaba "del Cabo de Gata, al de Finisterre, hay que ver la gente como está con JR..."
Saludos.
P.D.: JR no es Juan Román, que conste.

VITO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
VITO dijo...

Al parecer los All Blacks tienen problemas sicológicos en los mundiales, a pesar de ser claros favoritos contra Francia (y jugando en campo neutro) perdieron (como pasò en anteriores ediciones); no me vale lo del arbitro porqué yo preveía una buena paliza a los galos.

Si tiene Nueva Zelanda problemas sicológicos...como no va a tenerlos el actual Atlético de Madrid.
Yo no esperaba nada mas y nada diferente de Abbiati (y de Venturin y de Serena y de Sacchi y de Simao y de Pernia y de Eller y de Reyes y de Kleber Santana y de ...).

Deco seguramente vendrà, cuando tenga 35 años, quedan solo algunos flejos, Pitarch està en ello. Mientras tanto nos traerán a Silvinho y quizàs Oleguer.

Pero, bien, no hay mal que cien años dure (ni cuerpo que lo aguante).
¿ Cuantos años tiene M.A. Gil Marin ?

me he puesto a escribir y me ha montato otra vez la rabieta (ya no soy tan joven y ademas es martes), veo que mis lineas abundan de mal gusto asì que os pido perdón.

Carlos Fuentes dijo...

http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2007/10/09/masdeporte/1191931213.html
esto se futboliza ...

ismael dijo...

(NZ v FR.)Lo que no entiendo es porque no aplican más el "arbitro de video", y se dejan de "fallos humanos".
Me gustaría ver la cara que se nos quedaría (y las opiniones) si nos pasa a nosotros en una semifinal de Champions.
Pero cierto es, que si se futboliza el Rugby, está acabado. Recemos para que no ocurra.
P.D.: Caramba, debo de haber desayunado algún alimento en mal estado. La prueba es, que esté imaginando a ese grupo de jugadores que llevan nuestros colores, disputando una semifinal de la Champions. Sin duda se debe a que (a causa de Jesus) sigo llevando a Pepe da Rosa en la cabeza.

Carlos Fuentes dijo...

ismael, sin duda tu caso tiene tongo
que llamen a colombo

VITO dijo...

¿Donde tengo que firmar para ver al Atléti atracado en las semifinales de Champions League?