domingo, 30 de diciembre de 2007

Recopilando (que es gerundio) - I

Se acaba el año y aunque no se acabe aún la primera vuelta, no es mal momento para echarle un ojo a cómo va el Atleti. En realidad nunca es mal momento para ver cómo va el Atleti y de hecho en esto ocupamos gran parte del tiempo libre, pero esta es otra historia (preocupante, eso sí).


Acaba el año, ya lo saben Vds, y se nota en todas partes. Se nota sobre todo en la televisión, que pone resúmenes deportivos con imágenes de gente cayéndose en moto o metiéndose goles en propia meta o rompiendo tableros de canastas. Todo esto gusta mucho a los que hacen recopilatorios deportivos anuales aunque al público nos harte ya tanto porrazo y tanta caída y tantísimo añico de tablero. Así que nosotros haremos un recopilatorio diferente, que para eso somos tontos y tenemos ínfulas, y si no fíjense en que, así de repente, ahora escribo en plural mayestático. Qué cosas.

El resumen que los más valientes van a empezar a leer no es resumen ni es nada, sino las impresiones del que suscribe sobre el último Atleti, ese que empezó más o menos en julio de 2007. El primer Atleti de la era post-estadio propio en barrio fetén, el primer Atleti de la era post-Torres, el primer Atleti en años que nos ha hecho alegrarnos un poco a pesar de las dos bofetadas anteriores. Vds, como de costumbre, podrán estar o no de acuerdo y a mi me parecerá bien todo lo que piensen porque no podría yo echarle nada en cara a alguien capaz de leerse estos ladrillos que escribo y encima de conservar energía suficiente para opinar en vez de irse directamente a tomar un ibuprofeno.

Comenzaba el último Atleti a andar en el verano, si bien no lo hacía en forma de ente completo sino de Proyecto, que es, como ya comentamos en su momento, esa larva de equipo que reemplaza al equipo de verdad durante los meses de verano. El Proyecto, ya lo dijimos, no iba a contar con Torres, el símbolo del equipo y la afición durante los últimos años. La directiva vendió a Torres cuando la temporada había acabado y la paciencia de Torres también, y a muchos les pareció bien y a algunos nos pareció fatal por aquello de que el Atleti, aún en estado proyectario o proyectil, debería ser un equipo que no vendiera a los buenos jugadores, menos aún si eran de la casa, y aún menos si eran capitanes del equipo, identificados con el club y con la afición. Pero esta directiva tiene estas cosas que no tiene ni la del Chelsea, que a pesar de ser recién llegada entendió desde el primer momento que Terry no es alguien a se pueda deba vender así con facilidad (pueden poner muchos otros nombres en el lugar del Chelsea y Terry, anímense, oigan, y hacemos un concurso). Ahora a Torres le va bien y yo en particular me alegro muchísimo, aunque me da rabia que se haya tenido que ir lejos para dejar de oír tantísimas criticas.

Una vez escupida la molesta flema del caso Torres que desde hace tantas semanas me atormenta, pasemos al resto. ¿A lo del estadio? No, que de eso ya hemos hablado largo y tendido (sobre todo largo) y ya saben Vds lo que pienso. ¿Entonces a qué pasamos? Pues a lo demás, oiga, a lo del equipo, a lo de cómo juega, a lo de a qué juega, a lo de quién juega y por qué. A esas cosas, hombre, ¿a qué íbamos a pasar, si no? A veces tienen Vds unas cosas que uno no sabe cómo tomarse. Como les veo espesos, sobre todo a ese del fondo que va de azul purísima, se lo voy a dividir en capítulos.

Capítulo I: de cómo comprar ocho jugadores tras prometer que no se iba a comprar más que uno o dos y que no salga mal del todo

Dijo el Director General del Club que llegaban los tiempos de la estabilidad, la lógica, la prudencia y la paciencia. Dijo que se quedaba el 90% de la plantilla, que se habían acabado los días en los que se compraban nueve jugadores nuevos cada año, que esto no puede ser, hombre, ya. Y a fe que no mentía, el tío: el Atleti no fichó nueve jugadores pero fichó ocho, ahí es nada. Abbiati, Simao, Reyes, Forlán, Luis García, Raúl García, Motta y Cléber, a ver, cuenten, listos. Claro que mientras el Director General decía estas cosas, los que ya le hemos oído hablar unas cuantas veces teníamos claro que luego haría lo que le apeteciera, que es como funciona el Club.

El Atleti había fichado tantos jugadores como cualquier otro año, los intermediarios habían cerrado tantos contratos como cualquier otro año, los rotulistas de camisetas habían maldecido tantas veces como cualquier otro año. Pero algo había cambiado. Este año se había fichado unos cuantos jugadores de calidad, algunos de mucha calidad como Forlán o Raúl García, varios con muy buena pinta como Simao o Motta (si es que llega a jugar), alguno con garantías por haber pasado por aquí (Luis García) y alguno con un historial como para habérselo pensado mucho, como Reyes (y sí que está confirmando las sospechas, sí). Cléber y Abbiati eran una incógnita y a juzgar por los últimos partidos, pueden haber sido un acierto limitado (sobre todo el portero).

Ocho jugadores, algunos contrastados y otros desconocidos, algunos primeros espadas y algunos descartes. El Atleti se había gastado una barbaridad de millones, menos de la anunciada gracias al pico que se había obtenido por la venta de Torres, que no se sabe a ciencia cierta cuánto fue: el club dijo una cifra, el Liverpool dijo otra y ahora, cada vez que Torres mete un gol, suena el dulce ruido de la caja registradora en la orilla del Manzanares. Un misterio. Pero en fin, a lo que íbamos, que el Atleti hizo algunos de los fichajes más caros de su historia para confeccionar una plantilla con la que asaltar el reto de volver a ser quien fue, de ilusionar a la afición y de volver a disfrutar del dulce sabor de los títulos a pesar de todo lo que ha llovido. ¿Es esa la plantilla necesaria? Veremos.

Capítulo 2: De cómo invertir un dineral en hacer una plantilla rara (no mala, rara)

La plantilla, ya lo dijimos también y por ahora parece que se confirma, es rarilla. O rarita. Mucho por delante, poco por detrás, como algunas cupletistas. La delantera titular, Forlán y Agüero, no tiene nada que envidiar a la de casi cualquier equipo grande. En las bandas hay gente con calidad, aunque alguno tenga poco seso (y otro parezca cada vez más centrado y más valioso: Simao, claro). Hay además dos jugadores comodín, uno más completo que otro, uno más potente que otro, uno más llamado a ser un buen capitán que otro, un más argentino y otro más de Badalona. En general, y salvo los patinazos de Reyes, una buena parte delantera del equipo. Es verdad que no hay un delantero reserva de garantías, pero tanto Maxi como Luis García pueden ser buenos acompañantes de Forlán o el Kun. Echaremos de menos un delantero cuando alguno de los titulares caiga rendido tras tantísimos partidos desde julio, eso sí.

El medio campo es otro cantar. En concreto, el medio del medio. Hay un jugador joven, de garantías, que está demostrando el por qué se merece los galones y que debería ser jugador para el Atleti durante años. Tiene la nariz grande y es navarro, para los que no hayan caído. Hay también un jugador que tiene muy buena pinta, pero que sólo aparece cuando hay una conjunción astral determinada; cuando lo hace, eso sí, da una sensación estupenda. Es brasileño y muy alto, a ver si así. Hay otro brasileño que es una incógnita que se va despejando, parece no aportar mucho pero quizás no reste tampoco. Ocupa plaza de extranjero y eso es un problema, porque para eso hay que valer mucho. Menor atención merecen Miguel de las Cuevas, que no ha vuelto a jugar y del que se espera mucho (sobre todo que no se le haya pasado el arroz) y Jurado, que ha jugado poco y del que se espera un milagro, porque no parece que vaya a ser una sombra de quien decía que podía ser.

- Falta uno, oiga
- Yaaaaaaaa.

Falta uno, sí. Maniche. Falta Maniche. Maniche ya estaba el año pasado y no convenció. Alternaba una racha buena y una racha floja mucho más larga. Este año es distinto, o, al menos, lo era. Este año hay Eurocopa y alguno pensaba que Maniche iba a echar el resto para llegar en buenas condiciones. Y puede que tuviera razón. Maniche empezó a recordar a sus mejores tiempos, se entendía bien con Raúl García y mejoraba a su lado (casualidad o no, eso se lo dejo a Vds). Aportaba cambios de juego y apoyo táctico. Aportaba buenos tiros desde fuera del área, esos tiros que exhibía por ahí cuando le veíamos por la tele. Maniche empezaba a convencer a propios y extraños, quizás no de que iba a convertirse en un jugador histórico pero sí de que era un buen elemento. Y entonces Maniche, al parecer, se borró. Dijo que no jugaba un partido, se enfadó con el entrenador, tuvo un intercambio de impresiones algo duro y se le aplicó la doctrina Albelda. Si se va a la calle, que aún no es claro, será un problema serio: ausente y sin garantías de presencia Motta, incapaz Cléber de aportar todo lo que se debe esperar de un tipo en su puesto en un gran equipo, y frágil Jurado cual medio centro de Lladró, el equipo se queda con un solo medio de garantías para todas las competiciones. Poco parece.

De la defensa y la portería poco hay que decir, porque no se habla de otra cosa. Pernía, Perea, Eller y Zé Castro no parecen estar a la altura, sea por calidad, técnica, personalidad o todo a la vez. Pernía va a más, Eller ha estado presente durante la racha en la que el equipo ha encajado menos goles, Perea sigue rápido. Sí a todo, sí, pero, qué quieren que les diga. Sólo Pablo, si es que vuelve a ser el que fue (y va camino de ello) puede estar a la altura de lo que un equipo necesita para estar peleando con los grandes. Y a Antonio López no le meto en el análiis porque el hombre, por los problemas que todos conocemos, ha estado más ausente que otra cosa. De toda la defensa no destaca ningún jugador por su personalidad, sino casi por lo contrario. Tampoco por sus dotes a la hora de sacar el balón jugado, o de imponerse al rival, o de lucir galones. Si a esto añadimos la tibieza de los porteros a balón parado a pesar de su altura, la defensa es una línea débil que no ha sido reforzada suficientemente. El talón de Aquiles del equipo, el flanco más débil, la parte fina del roscón por la que se intuye que aparece la sorpresa. Ay Dios mío, la defensa.

(continuará)

3 comentarios:

MJ Navarro dijo...

Esteve 600 mg EFG..siga, oiga..

Billie dijo...

El Ibuprofeno es un anti-inflamatorio, suave pero anti-inflamatorio y, no creo que su artículo de para eso, 500 mg de paracetamol sobran.

Sí, el que no se consuela es porque no quiere, pero con la venta de Torres y del Estadio es como para no querer saber más del equipo esta temporada.

Sergio Medina dijo...

Lo que no eude ser es que el msmo que ficha al Kun, Forlán y Raúl García traiga a Cleber y Eller.